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Festival Mono Núñez: ESCUELA MÚSICA DEL CHICORAL, LEVANTÓ APLAUSOS

ESCUELA DE MUSICA DE CHICORALEscuela Música del Chicoral, levantó aplausos en el Festival «Mono Nuñez»de Ginebra

 
Rubiela Gómez y Carlos Villota Santacruz
Enviados Especiales
Ginebra -Valle del Cauca
Primicia Diario
El 41 Festival de Música Andina Colombiana “Mono Nuñez” sirvió de marco para la primera puesta en escena, de la Escuela de Música de Chicoral, el pasado 5 de junio en la noche, en el coliseo “Gerardo Arellano”, que no só​lo mostró su historia, sino su impacto educativo y pedagógico, alrededor del municipio de La Cumbre​. Fue un momento único e irrepetible, para quienes lo vivieron personalmente, lo apreciaron por televisión o lo escucharon en la radio. ​Un momento de aplausos, lágrimas y abrazos, donde maestros y alumnos envolvieron al público entre notas de canciones con raíces andinas y compartieron sus vivencias en un audiovisual que relata un día de clases en la Vereda Chicoral, devolviéndonos así el orgullo de ser vallecaucano.
 
Un hecho contundente que demuestra que invertir en formación musical y ​ cultura​l​, en un ​espacio rural
de la vasta y hermosa geografía colombiana, no solo genera un cambio sustancial en la vida de niños y niñas campesinos ​también, es una puerta para la edificación de una comunidad, más allá de la frontera de la violencia, que por años ha azotado a este país en la esquina de Suramérica.
 
En otras palabras, invertir un dólar en educación y pedagogía de las nuevas generaciones de vallecaucanos,  de la mano de la naturaleza, se traduce en un su valor agregado que alcanza en la mayoría de los casos, más de 90 por ciento,  por su óptica cambia, su papel en la sociedad se potencializa, hasta pasar de alumnos a profesores. Una historia que es digna de conocerse en los cuatro puntos cardinales del planeta: desde Argentina, pasado por Colombia, México, Francia y Japón. Porque la cultura no tiene fronteras:
 
Desde diferentes lugares del municipio de La Cumbre y veredas vecinas, más de 90 niños y jóvenes del área rural comienzan el día con el propósito de dirigirse a la Vereda Chicoral para encontrarse con una Escuela de Música que los recibe desde hace varios años. La vereda está ubicada en un espeso bosque de niebla que rinde homenaje al habitante del campo.
 
Mientras llegan a la vereda, aparece ante sus ojos todo el esplendor natural  de la Cordillera Occidental, representado en una gran variedad de flora y fauna entre la que se destacan más de 256 especies de aves. Así, entre trino y trueno se abre paso un romance entre el amanecer y la naturaleza de esta vereda, hogar y refugio de la música, descrito magistralmente en un bambuco de Jairo Ojeda, que dice : “….vamos donde la niebla, vamos donde el silencio, vamos donde el aire es verde aliento…vamos a juntar voces… a juntar manos, pasos y empeños”.
 
Todos ellos son niños colombianos surgidos de la entraña de la hermosa geografía de nuestro país, con sus raíces ligadas a esta tierra del Valle del Cauca, donde germinan los cultivos pero también germina la vida, la música, y el amor. Germina la paz.
 
La Escuela de Música de Chicoral es un programa creado por la Fundación Musicoral, donde convergen el desarrollo social y la formación musical. Es un espacio que permite a sus estudiantes construir proyecto de vida y trascender fronteras, en una tarea que no se  detiene.
 
El talento y carisma de nuestros estudiantes los ha llevado por la geografía andina colombiana para ser reconocidos por el público amante de la música.  En ese recorrido han ganado más de una docena de concursos y regresan para desempeñarse ahora como profesores en la Escuela de Música que los vio nacer.
 
Si alguien pregunta si la paz es posible, desde la Vereda Chicoral podemos decir a los cuatro vientos: ¡Si, es posible! En esta montaña se construye, hace casi una década, una historia asombrosa alrededor de la formación musical. El respeto, la tolerancia, el diálogo, y el trabajo en equipo son el pasaporte para una vida más satisfactoria.  
 
A nuestros niños y jóvenes, cantar los hace personas integrales. Enciende en ellos el fuego de componer e interpretar canciones que hoy hacen parte del patrimonio cultural colombiano. Esta expresión ha llegado esta noche a Ginebra, para quedarse por siempre con ustedes.