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Niños sicarios: UNA HISTORIA QUE SE REPITE

El uso arquetípico del «niño sicario” no es una novedad ni es exclusivo de Medellín. Desde hace más de 30 años los adolescentes están vinculados a la comisión de delitos, un síntoma del entramado de violencias (familiares, delictivas, territoriales, simbólicas y demás), en cuyas redes quedan atrapados los niños y las niñas.

 

 

 

Una muestra de esta precariedad de las políticas es la multiplicación reciente de los «combos” y de la «guerra fría” entre las bandas de Medellín. El aumento en el número de adolescentes que ingresan al SRPA en el distrito judicial de Cali es otro ejemplo, y podrían citarse más casos, inclusive de ciudades pequeñas, como sucede con las pandillas de Puerto Tejada y el control de corredores del narcotráfico hacia la cuenca del Pacífico.