Si se le pregunta al inglés Patrick Neary dónde tiene su oreja derecha, el se levantará, sin titubear el pantalón. Los cirujanos británicos le han cosido la oreja en la pierna, después de que un perro se la arrancara.
La oreja debe permanecer unida a la pierna derecha durante un periodo de cinco meses, allí el riesgo de rechazo es menor. Después, ésta podrá ser cosida definitivamente en el lugar correcto.
Armando Marti –
@armandomarti1
Primicia
Una recién casada de diecinueve años debió ser trasladada a un hospital del sur de Florida en su noche de bodas tras sufrir trastornos respiratorios, inflamación en las articulaciones y diarrea. Los análisis clínicos, demostraron que era alérgica al esperma de su marido. Con el tiempo encontró el tratamiento adecuado separándose de su esposo y proyectando su segundo matrimonio, pero antes con relaciones pre-matrimoniales.
Logró la libertad gracias a sus calzoncillos:
Después de pasar diez meses de cárcel en una prisión hindú, un turista australiano fue liberado, porque la prueba que lo acusaba, la más importante y definitiva, era demasiado “pequeña“.
Andrew Salvador había sido arrestado por tráfico de drogas. Se presentó como prueba acusatoria unos calzoncillos que habían sido utilizados para esconder la droga. Salvador se defendió diciendo que los calzoncillos eran demasiado pequeños para él. Ante una atónita corte el acusado se desnudo y se puso los calzoncillos en presencia de los magistrados y de los testigos para probar que le eran pequeños y que no pertenecían a el. Tras esta demostración fue liberado.
¡10 días con un agujero de bala en la cabeza!:
Un canadiense de 80 años que se había pegado un tiro en la cabeza cayendo por las escaleras con una pistola en la mano, pasó diez días con agujero en el cráneo sin inquietarse.
Finalmente, se dirigió a casa del doctor porque no veía demasiado bien. Según el médico, había sido un verdadero milagro que el anciano todavía viviese porque la bala había atravesado el cráneo de parte a parte. La bala se encontró, cerca de la escalera.
Una vaca adicta a la cocaína:
Una vaca del sur de México no supo diferenciar entre su alimento y un saco de cocaína, pagando un precio muy caro. Enfermó por una sobredosis tras haber comido nada menos que 8 kilos de droga. Según la policía, los granjeros habían recogido unos paquetes de cocaína que habían caído de un avión y los habían guardado en el establo. Según dijeron, los granjeros ignoraban que los paquetes contuvieran cocaína.



