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TERCOS «AHOGADOS»:EN UN VASO DE AGUA

 

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Jairo Cala Otero

Especial para Primicia 

Letrados, escritores, lingüistas, gramáticos y académicos de la preciosa lengua castellana sentaron hace mucho tiempo su sabio criterio respecto de un error que muchos profanos se empeñan en restregar, pese a que esos enjundiosos eruditos lo aclararon: el del uso de la expresión «vaso con agua». Aquellos, que tienen por qué saber puesto que no solo estudian el idioma, sino que trabajan con él a diario, han dicho repetidamente que la expresión «vaso con agua» es incorrecta. ¡Sí, incorrecta!, si acaso usted, amable lector, es también de esos que persisten en sostener lo contrario.

Los necios a que me refiero sostienen una tesis según la cual «ningún vaso es de agua»; es decir, que un vaso no está hecho de agua. Con ella controvierten alrededor del material del que está fabricado el recipiente, en este caso, el vaso. Simplista esa explicación que dan para negar la correcta aplicación de la expresión «vaso de agua». Lo que, además de ignorar, se empeñan en no aceptar, es que la preposición de en la debatida oración no alude, de ninguna manera, al material del que está fabricado el recipiente donde se deposita algún líquido u otra sustancia (inclusive sólida). Solamente a los tercos que tal tesis agitan se les ocurre que un vaso podría ser, acaso, hecho teniendo como materia prima el agua. ¡Eso es tan absurdo como ilógico e inverosímil! Es claro que ningún vaso, ni ningún otro recipiente, puede hacerse a partir del agua.

Los sabios en estos asuntos explican que ‘vaso’ es, entonces, una medida; como lo es la botella, el litro, la garrafa, el decalitro, el hectolitro, etcétera. En ningún caso la preposición de hace referencia directa, ni indirecta, a otro asunto que no sea exclusivamente el contenido del recipiente (vaso, en el ejemplo que nos ocupa). Y puesto que se habla del contenido, es correcto decir vaso de agua. De agua porque ese es el líquido que el vaso contiene; o el líquido contenido por el vaso, como se quiera explicar. Explicación que, por lo demás, resulta tan elemental tanto para un adulto como para un niño de 5 años.

«Pero a mí me gusta más la expresión vaso con agua», me rebatió un día un colega, seguramente para no dar el brazo a torcer en la inocua polémica. O porque como me consta de él no es de aquellos que enfocan su mente hacia el mundo de las letras. Sea cual fuere el caso, tuve que responderle que en esas materias no ocurre lo mismo que en la vida social de este país: que los inadaptados hacen lo que les da la gana, precisamente por desconocer sistemáticamente el ordenamiento general.

Efectivamente, la gramática es exacta, como las matemáticas. No obedece a caprichos individuales, ni a gustos personales. Si de esto último se tratase imagínese, amigo lector, la vergüenza que usted pasaría si le diera por gusto personal eliminar la letra hache (h) en esta oración: «Ese cachorro va tras aquel chulo». Sería muy penoso o vergonzante. ¿Verdad? Y pensar que hace algún tiempo también aparecieron otros profanos del idioma con la propuesta de que esa letra fuese suprimida, con el alegato de que no tenía función alguna. ¡Vaya si la tiene!

En el caso del vaso de agua, esa es la única oración gramatical de ese género que atormenta a aquellos necios. Deberían también usar la conjunción con, de la que se valen para sus alegatos sin asidero gramatical, en expresiones como las siguientes:

Litro con wiski.

Botella con cerveza.

Copa con vino.

Litro con ron.

Vaso con jugo.

Vaso con refresco.

Saco con naranjas.

Saco con papas.

Plato con sopa.

Plato con arroz.

Plato con verduras.

 

Habría que hablar de un largo etcétera, que vale para todas aquellas expresiones en las que sea necesario aludir al contenido de los recipientes. Pero ellos, los contumaces, no usan la conjunción con en las expresiones antes citadas. Dicen correctamente:

Litro de wiski (o güisqui, como ya está lexicalizado).

Botella de cerveza.

Copa de vino.

Plato de sopa.

Saco de naranjas.

Así que su argumentación ¡está pasada por agua!

Recomendación final: no solamente usar «vaso de agua» por ser la expresión correcta, sino ayudar a quienes se están «ahogando» en un vaso con agua. Porque ese vaso podría contener 4 o 6 gotas de agua nada más, pero no será un vaso de agua. ¿Entendido?