Para una labor de reportería de 24 horas y media por día, se necesita estar libre, y no tener una señora cantaletosa reclamando y exigiendo explicación sobre la llegada tarde.
Reinel Gutiérrez
Especial para Primicia
Partiendo de mi experiencia personal, puedo deducir que para ser reportero de radio, se necesita la disponibilidad total de tiempo. Hay que estar dedicado a la atención de los hechos, porque la noticia no tiene horario y el periodista tampoco. Se necesita estar dispuesto a salir velozmente con libreta y grabadora, para estar en el sitio de los acontecimientos.
Se requiere rondar y hacerle vigilancia al personaje objeto de la información.
El reportero tiene que ser hábil, ágil y recursivo, en desarrollo de esta actividad que es una aventura constante. Tiene que desapegarse de horarios para comer o dormir, y destinar el tiempo necesario para cumplir su misión. Nunca tiene que esperar que la noticia lo busque sentado en un escritorio, sino que debe salir a buscarla.
En una oportunidad se me ocurrió pensar que para este trabajo no hay que tener familia, pues yo rebajé un poco mi accionar reporteril cuando nacieron Julián y Cristina. Me ganaba el deseo de estar con los niños, a entrevistar al ministro. Antes de nacer mis adorables hijos, aventuré cosas, como ir a zonas de orden público, entrevistar guerrilleros, ingresar a las cárceles, estar en medio de huelgas y choques con la policía.
Para una labor de reportería de 24 horas y media por día, se necesita estar libre, y no tener una señora cantaletosa reclamando y exigiendo explicación sobre la llegada tarde, cuando estaba cubriendo una noticia importante.
Es mi concepto particular, y no sé si Antonio José Caballero, sea el prototipo de esto que con todo respeto comento. Para él, el reconocimiento a quien le gustaba «sudar la noticia», capturarla, transmitirla y conseguir el éxtasis del deber cumplido.