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CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA PREVENIBLE

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Estado en que quedaron las vías públicas después del desbordamiento del río Molino

 

Escrito

 Álvaro Jesús Urbano Rojas

Fotos

Luis Jesús Solis Gómez

Especial para Primicia
La inundación del 24 de diciembre, es un campanazo de alerta del riesgo que implica el represamiento del río Molino. En una visita de observación, por la carretera Popayán – Coconuco, en el sitio conocido como las vueltas del Molino, en predios aledaños a la finca del señor Álvaro Iragorri, se presenta un proceso de erosión de muy alto riesgo, a causa de la acción conjunta de agentes como la gravedad, el agua, el viento y el sobrepastoreo de ganado. De no intervenirse la Zona, puede causar un infausto suceso de mayores proporciones arrasadoras que la avalancha del río Páez y de mayor siniestralidad que el terremoto del 31 de marzo de 1983.

Agravan el problema las quemas de potreros enmalezados, el vertimiento inadecuado de aguas, la tala de bosques nativos, el uso inadecuado del terreno en caminos y terraplenes sin mantenimiento, degradando grandes extensiones de tierra; conocida como erosión antrópica o acelerada, es decir procesos erosivos hidrogravitacionales o movimientos de Ladera.

En la Zona afectada, se observan escorrentías turbulentas con surcos y cárcavas, que forman canales amplios y profundos, por donde circula el agua durante y después de los aguaceros. El peso del terreno empinado y además inestable por sobrecarga de agua, amenaza deslizarse sobre la ladera para represar el río Molino, que al momento de reventar la resistencia de los deslizamientos, originará una avalancha que arrasaría gran parte de la ciudad de Popayán.

En el predio afectado, tránsito de semovientes, formó caminos en zigzag desnaturalizando los materiales y desplazándolos en forma caótica por pendientes abruptas, compactando el material de escorrentía, destruyendo la capa vegetal y la disminución de la resistencia del material al cizallamiento, en un proceso erosivo cuya inestabilidad geológica constituye un peligro inminente para la capital caucana.

Una avalancha de tales magnitudes arrasaría zonas de alta densidad poblacional como Pueblillo, Villa docente, Transito Municipal, las Secretaría de Infraestructura y Agricultura del departamento, la calle sexta, el estadio Ciro López, la zona de Pomona, Los centros de Salud de la Estancia, el Hospital Universitario San José, La Plaza de mercado y el Barrio Bolívar, La zona deportiva de Tulcán, La Universidad del Cauca Sedes de Tulcán, el puente del humilladero; entre otros muchos estragos que involucrarían vías secundarias, terciarias y acueductos veredales.

Los expertos recomiendan la intervención de la zona con aislamiento del área afectada. Evaluar niveles freáticos y de ser necesario reconformar bermas o terrazas y perfilar taludes inestables colocando costales con materia orgánica.

Es absolutamente necesario que la administración municipal, implemente un plan de mitigación del riesgo y en su presupuesto, apropie los rubros necesarios para asumir los costos asociados con las obras de reducción de amenaza por procesos erosivos, pues los costos en prevención son mucho menores que los que implica la atención en reconstrucción o rehabilitación.

Por otro lado, el Concejo Municipal, debe reconsiderar los errores en la reglamentación del uso del suelo, dando estricto cumplimiento de las medidas de prevención de desastres a fin de reducir el progresivo deterioro y evitar que se continúen autorizando asentamientos humanos en lugares inadecuados.

avala1La recuperación de las vías es una tarea que adelantan trabajadores del municipio.

avalaUna avalancha se vivió en Popayán el día de navidad.

avala3El panorama es desolador 

avala12Cientos de familias resultaron afectadas

avala14En algunos sectores los propios afectados tuvieron que asumir las obras correspondientes para regresar a la normalidad.

avala9Los pequeños negocios fueron afectados por la tragedia