Por: Armando Martí (Miembro y socio de la SIP) y Catherine Rodriguez (Miembro de la ACP)
El pasado viernes 7 de Marzo, se llevó a cabo una ceremonia religiosa en la Parroquia Santa Clara ofrecida por La Mesa de Trabajo Permanente (MTP) del Cuerpo de Oficiales de la Reserva Activa de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, por el futuro de las Instituciones Colombianas, de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional. Posteriormente hubo una intervención del Señor Mayor General del Ejército recientemente retirado del servicio activo Javier Enrique Rey Navas, Exjefe de operaciones conjuntas del Comando General de las FF.MM, donde explica amplia y claramente los motivos de esta decisión. A continuación publicamos su discurso:
Ante todo, permítanme agradecer a Dios por este momento tan maravilloso que nos brinda en la vida; siempre hemos confiado en él, y él, nuestro Dios de los ejércitos, nos acompaña y ha sido la guía y el soporte de cada uno de los aquí presentes, de nuestras familias, nuestros hogares, las instituciones, nuestro pueblo, de la Patria misma, y de la humanidad entera a través de los siglos de existencia.
“Es orando como se libran las fuertes batallas,
y se derriban las grandes murallas.”
Gracias a ACORE por la invitación, y a todos Ustedes por su asistencia a esta celebración Eucarística ofrecida a nuestro ser supremo, por el futuro de todas las instituciones Colombianas, y en especial por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional.
Como no aprovechar este momento para hacer un homenaje a las víctimas de este conflicto sin sentido. Hoy quiero recordar a los soldados, policías, a la gente de nuestro pueblo y a sus familias, que han perdido la vida, o a sus seres queridos, por el narco-terrorismo demencial de las autodenominadas FARC, el ELN y los grupos de autodefensa ilegales. Igualmente rindo tributo a todos los heridos y a sus familiares, que hoy sufren y padecen las secuelas de la guerra.
¡Siempre los recordaremos!. Ellos nos dan la fuerza y el coraje para ganar esta guerra y añorar la paz. Es hora de acabar con ese falso mito que a los militares y policías no nos interesa la paz, nada más alejado de la realidad. El sufrimiento que vivimos cuando enterramos a nuestros soldados, que han luchado por el pueblo y el mantenimiento de las instituciones democráticas, es inconmensurable; ver rodar lágrimas por las mejillas de sus hijos, viudas y padres, y sentir su dolor, es algo a lo que jamás nos acostumbraremos, pero también duele la indiferencia de muchos compatriotas, lo cual no entendemos.
¿Quién no va a querer la paz? ¿Quién no va a querer que su patria progrese y prospere? El bienestar del país es el progreso de nuestros hijos y de nuestra descendencia, también la de nuestros vecinos y amigos, y por supuesto de todos los Colombianos.
Nada más apropiado para estas fechas, donde se conjugan tantos esfuerzos y voluntades de diferente índole y se toman decisiones tan importantes, que impactaran de una forma u otra en las actuales y futuras generaciones de colombianos, para rogar y pedirle a Dios que ilumine las conciencias de todos los conciudadanos, y sepan elegir lo mejor para ellos y para nuestra patria.
Abracé la carrera de las armas a los 16 años, y hoy como Soldado por casi 38, solo me enseñaron a servir a nuestro pueblo, a la nación, a respetar la institucionalidad, y a tomar decisiones oyendo a los demás y diciendo siempre la verdad, con prudencia y respeto. Luché en varios campos de batalla y conocí, como todo soldado, no solo a la muerte de cerca sino también las necesidades e infortunios que tienen y viven muchos compatriotas principalmente en las regiones más apartadas de la geografía.
Por eso, cada día aprendí a querer más a Colombia y a dar todo mi esfuerzo y mi vida, por el bien de ella. Aún algunos no entienden la causa de mi retiro voluntario, la respuesta es sencilla: fue por “honor y dignidad”, no solo por la mía –que es la que menos importa- sino por la de los Soldados y Policías, de la patria, y de la gran mayoría de colombianos que anhelan como todos la paz, pero una paz digna y duradera, sin impunidad ni condicionamientos.
Reconozco el esfuerzo y la dedicación de nuestro actual Presidente para avanzar en el logro de la paz, pero considero que lo están engañando, que existen fuerzas oscuras detrás de estos engaños (sin conocer su intención real), y que menos se puede permitir, utilizar y menoscabar a una Institución como el Ejército, así algunos de sus miembros hayan errado, para tratar de compararla, hoy o algún día, con los Grupos Armados Organizados al Margen de la Ley que realmente son quienes le han faltado al pueblo colombiano y al país. Hay que recordar que fue primero Ejército que República, y que ha sido inmenso el sacrificio de los Soldados, Policías y sus familias, por la libertad y la democracia.
“No hay que apagar la luz del otro para lograr que brille la nuestra”.[1]
“El honor militar no debe ser nunca el “as bajo la manga” que se utiliza arbitrariamente para conculcar la ley a su amparo. El honor militar es antes que nada, la depurada actitud moral que sirve de presupuesto en el militar, junto a la disciplina y el valor, para el más exacto cumplimiento del deber; ya que como buen centinela de la patria, se le confían los límites geográficos de la nación, la integridad y seguridad de sus territorios, su soberanía, la custodia de sus símbolos, e incluso la vida y la protección de los bienes de sus ciudadanos. Al militar se le confiere la potestad para disponer de los más sagrados valores de la patria. Este privilegio se le otorga a cambio de una sola y solemne garantía: su honor. “[2]
Respetados asistentes; los Soldados y policías de Colombia no somos el otro bando de la contienda, luchamos y entregamos la vida en el campo de batalla por nuestro pueblo y en defensa del estado, más que de un gobierno. Importante y grande es quien sirve a los demás a cambio de nada. Por eso es que pedimos que se nos trate con respeto y dignidad. No es justo que nos saquen por la puerta de atrás, con montajes, falsas imputaciones hechas con verdades a medias que son peor que la mentiras, o con insinuaciones tendenciosas y esperamos que eso no se repita o se vuelva una constante. Como todos los seres humanos tenemos también derecho al debido proceso y como lo dijo el Señor Vicepresidente: “ese derecho solo lo pueden garantizar los fiscales, los jueces y los entes de control de Estado, que en sus investigaciones tienen el deber de demostrar que son más eficientes que los particulares.”
Los Soldados somos respetuosos de la ley y de la constitución, estamos al servicio del poder civil. Acatamos a nuestro jefe supremo, el Presidente de la República porque el pueblo así lo ha elegido, eso no tiene dudas ni vacilaciones. Por genética y tradición somos demócratas y por la democracia y futuro de nuestra patria ofrendamos nuestras vidas.
Es importante que la sociedad sepa que antes, durante y después de nuestra carrera castrense necesitamos mantener el honor y la dignidad con el propósito de sostener en alto la moral de nuestras tropas, y por ende ¡la dignidad de la república!
Dios nos bendiga y proteja siempre…
Gracias
Mayor General (ra) Javier Enrique Rey Navas


Mil gracias al Señor General!
Es importante saber siempre que el HONOR es VALENTIA y es por lo mismo VERDAD! Cuándo tendremos la felicidad de que la «clase» política lo entienda y mejor aún lo practique?
La justicia en Colombia no solo está permeada por los apátridas, está corrompida por ellos y el pueblo – nosotros- lo toleramos por indolentes!
Para nadie es un secreto que Colombia necesita un Presidente con las virtudes que caracterizan a un militar con Honor! Ustedes los militares conocen al detalle la geografía del territorio nacional y saben de primera mano de las necesidades que tiene el pueblo colombiano, necesidades que pueden ser solucionadas sino no existiera la corrupción, flagelo que tal vez es el causante de todos los problemas que aquejan hoy al pueblo colombiano. Muchos ciudadanos estamos esperanzados que Colombia llegue a tener un presidente que posea las virtudes que caracterizan a un hombre de HONOR, que sea veraz y no engañe al pueblo que lo eligió, que practique la honestidad como si esta fuese su religión, que le de mayor prioridad a los intereses de la Nación y no imponga por encima de estos los intereses personales o de algunas minorías. Colombia necesita de un verdadero líder que logre traer la paz e impulsar al país a un verdadero desarrollo para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y ofrecer mayores oportunidades a las nuevas generaciones. General, como ciudadano agradezco todos los años de su vida que usted ofrendo al servicio de un país y pido a Dios, que los hombres de honor cobijen este país.