Después de una intensa polémica por los recursos económicos, que a través de un contrato recibió del Gobierno nacional, la Fundación Visionarios, que creó el exalcalde Antanas Mockus, se determinó realizar la marcha por la paz el domingo 8 de marzo en todo el territorio colombiano.
Sectores gubernamentales, políticos y sociales anunciaron su participación para exigir la paz de Colombia a través de un acuerdo entre el Gobierno y las FARC, el cual discuten en La Habana en busca de la desmovilización de ese grupo guerrillero, que lleva 50 años de violencia armada.
El mismo presidente Santos anunció su presencia en la marcha por la paz. Varios congresistas de diferentes partidos políticos también expresaron su deseo de participar en la jornada. Organizaciones sindicales y sociales igualmente se sumarán en la marcha, que aspira a presentar a más de 30000 personas desfilando, en una acción que el profesor Mockus ha denominado «reclamando el derecho a la vida».
La marcha será una protesta pacífica. El organizador confía en la presencia de los líderes de la oposición para que empiecen a dar resultados los esfuerzos que se adelantan con miras a lograr la unidad de todos los colombianos, en busca de una solución concertada al conflicto interno.
«Porque debe haber una transición emocional. Ahora que los acuerdos de La Habana están avanzados, tenemos que pensar en disminuir los odios para que no reviva la venganza y, en el peor de los mundos, el conflicto. Es muy exigente, por ejemplo, saber que uno va a estar cerca de alguien que mató a una persona querida», ha explicado el profesor Mockus.
Pero esa marcha ya tiene sus descendientes. Los dirigentes Piedad Córdoba y Gustavo Petro también están convocando otra marcha por la paz al día siguiente, es decir, el 9 de abril.
Colombia espera ansiosamente que esa clase de manifestaciones entreguen resultados positivos de paz, para que no se vuelvan actos de oportunismo con los que varios sectores busquen posicionarse en materia política en esta época preelectoral.
La comunidad internacional está pendiente del desarrollo de nuestro proceso de paz. En el mundo se está midiendo a Colombia como un país que se ganó la fama de violento, a ver si es capaz de lograr la reconciliación interna.
Varias delegaciones diplomáticas anunciaron su participación en la marcha, al señalar que apoyan de manera incondicional a Colombia en el proceso, que esperan que culmine con la entrega de armas y con el retorno a la sociedad de muchos colombianos obligados por las circunstancias a empuñarlas.
La paz está cerca y es deber de todos los colombianos participar en forma activa, según han expresado representantes de la academia, que confirmaron hacer parte de la marcha por la vida el 8 de marzo.
