Opinión

EL ABUELO CON EL MARCAPASOS

Marcapasos-en-la-manoFueron jornadas diarias  de mucha preocupación, personal y familiar, pero ya todo está superado. Gracias a la ciencia, a las circunstancias generales de la vida y a la especial atención de todo el personal de urgencias, de la Unidad de Cuidados Intensivos

 

Jorge Enrique Giraldo Acevedo.

Columnista

Primicia Diario

 

Tal como ocurrió, lo cuento.  Al comenzar el presente año había decidido con mi esposa, previa consulta a nuestros hijos que ya están lejos del hogar cumpliendo sus sueños, trasladarnos a la acogedora y tranquila población de Íquira, en el Departamento del Huila. El ambiente de la naturaleza nos animó debido a que nos encontrábamos cansados de los innumerables problemas de la ciudad de Bogotá y de que, escribamos lo que escribamos sobre el caos que impera  en ella, nada cambiará.

Es que indiscutiblemente se puede asegurar que la capital colombiana sí fue en otrora un buen vividero, pero en la presente época resulta imposible disfrutar plenamente la vida por los graves problemas que la afectan en la movilidad (transporte), alarmante contaminación, el desproporcionado aumento de los indigentes  y desarraigados (desplazados) y, lo más grave de esta problemática de la vida diaria bogotana, la inseguridad, situación que cada día que pasa se agrava más por el creciente desempleo.

Sin embargo los dos últimos días del anterior mes de marzo fueron una verdadera odisea,  (hubiera sido tragedia si no lo estuviera contando),  en materia de salud para quien escribe este comentario. Lo que el día lunes 30 de marzo comenzó como un simple mareo, después se agravó con otras manifestaciones; en efecto,  el día 31 la situación empeoró debido a que además de los mareos, aparecieron frecuentes desvanecimientos y hasta pequeñas convulsiones que me obligaron a trasladarme de urgencias a la Clínica Mediláser de  Neiva.

En la referida clínica,  tras múltiples exámenes, pruebas y  cuidados, me colocaron un marcapasos cardíaco el lunes 13 de abril y el 20, fui dado de alta. La anterior situación me da las bases para  agradecer a todo el personal de la Clínica Mediláser  por la atención que me dispensaron durante los veinte días en que estuve internado allí como consecuencia de un episodio por arritmia cardíaca.

Fueron jornadas diarias  de mucha preocupación, personal y familiar, pero ya todo está superado. Gracias a la ciencia, a las circunstancias generales de la vida y a la especial atención de todo el personal de urgencias, de la Unidad de Cuidados Intensivos,  y el equipo médico del centro médico pero sobre todo, gracias a los profesionales médicos internistas Gissella Insignares, Catalina Luna y Rodrigo  Navarro; también al médico barranquillero Eduardo Enrique Mercado Pernett, quien me implantó el marcapasos cardíaco. Por el tratamiento recibido puedo afirmar que efectivamente  la Clínica Mediláser de la ciudad de Neiva  hace justo honor a ser la pionera en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares en el Huila.

El marcapasos cardíaco es un pequeño pero grandioso dispositivo que mejora la calidad de vida e incluso la salva, y su principal función es que ayuda a mantener el corazón latiendo en forma regular y oportuna. Fue inventado en la década de los años 50, y era muy grande, pero en la época actual es del tamaño de un reloj de bolsillo.

Ahora solo falta que Famisanar-EPS,  emita unas autorizaciones para finalizar el proceso del implante del marcapasos, programado para el 13 de mayo, y me remita a una nueva I.P.S. en Neiva.

Para reflexionar, se puede concluir que por los avances médicos, científicos  y tecnológicos una persona puede prolongar su existencia en forma muy positiva, como en mi caso. Me considero un abuelo con 68 años de vida y con muchas más expectavivas que ayer gracias al marcapasos cardíaco que me han implantado; a solo unos pocos días con el dispositivo en mi pecho, me siento  bien y con excelente ánimo.