Fred Emiro Nuñez Cruz
Columnista
Primicia Diario
Cuando ya se constituyeron listas para parlamento, dumas departamentales, concejos, se cantaron nombres de aspirantes a gobernaciones y alcaldes es menester y espero que atinado, hacer un examen sobre nuestras emociones carnales, revitalizar la conciencia, ponernos serios y desayunar antes de ir a las urnas para no cambiar las preferencias por un tamal en el camino democrático.
Es más que vergonzante como nos enteramos a diario que julano o sutano, elegidos por voto popular y voluntad ciudadana, son encarcelados por saquear el erario, impúdicos que soterrada como descaradamente muestran la cara escondida en campaña y cambian la piel de oveja por lobos salvajes e insaciables. Lo particular del caso es que los que más hablan de moral y trasparencia han sido los primeros sindicados y encarcelados por indelicados, amigos de lo ajeno o simplemente ladrones.
No hablo solamente de Bogotá sino en general del país, un territorio infestado de pirañas que fungen de políticos. Las pirañas son temiblemente peligrosas y la palabra política engendra en su esencia servicio, valores, representación ciudadana y nunca jamás ampara el delito o voluntades desastrosas que se embolsillan dineros públicos. Los hay de alta alcurnia y apellidos tradicionales, paracaidistas con avales comprados, tradicionales amañados que se casan con el poder hasta ir a la tumba y mentirosos cantinflescos que solo cobran un sueldo, hacen intervenciones de risa y firman cuanto documento les llevan con la intensión del cómo voy yo ahí.
Hoy me abstengo de citar nombres, pero en cercanías de los comicios haré la lista de los caídos en desgracia, los partidos comprometidos y el acto delincuencial cometido. Ojo visor, hoy no están todos los que son y no son todos los que están.
