Opinión

Columnista: RADIOGRAFIA POLÍTICA DE POPAYÁN

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Alvaro Jesús Urbano Rojas

Columnista

Primicia Diario

Al hacer  un análisis  situacional del papel de los partidos políticos y su  vocación de poder local, hay que considerar diferentes variables para  medir su posicionamiento en el imaginario colectivo de los electores, cuyo principal  elemento articulador está en el otorgamiento de avales para los cargos de elección popular.

En el  Partido de la “U”, por  la habilidad de su dirigencia, en los últimos 10 años, ha disfrutado de las mieles del poder, con gran injerencia en las cuotas burocráticas y el manejo del erario  municipal. Sin embargo, tiene serias limitaciones para garantizar el relevo generacional que llevó al retiro forzado al  Senador Iragorri y a la pugna que provocó la exclusión de jóvenes de gran liderazgo por discrepancias en el otorgamiento de los avales.  Por otro lado la consolidación del Representante a la Cámara, Jhon Jairo Cárdenas, heredero de ocasión  de Felipe Fabián Orozco Vivas,  quien forjó  su liderazgo en alianza con el senador vallecaucano  Roy Barreras, lo que  deja al partido de la U, sin  la suficiente  fuerza para afrontar  sin aliados el debate electoral local, pues  está obligado a definir si asegura la gobernación cediendo la alcaldía a un candidato   que garantice un apoyo valioso  para la gobernación. Ningún partido político  tiene suficiente musculo electoral para ganar por sí mismo la gobernación y la alcaldía, lo que obliga definir  prioridades.

El Conservatismo, ante  sus equívocos y el desgaste de dos periodos en el poder, perdió su representación en el Congreso de la República,  hoy se subsume en una orfandad que le impide convalidar su ideario. Aferrado al Gobierno municipal, se nutre sólo de la burocracia, entregando sus huestes y renunciando por acomodaciones burocráticas a sus postulados originarios,  en un claro interés  que supera al de las ideas. Esta realidad lo ubica como un partido  desgastado y débil que ha perdido y comprometido sus principales postulados en un retroceso y dispersión absoluta que lo debilita como partido con vocación de poder, cuya única opción es intentar ganar espacios con  un candidato de coalición. El conservatismo siempre tuvo como aliado al senador Iragorri y algún sector liberal a cambio de  jugosos acuerdos burocráticos y de contratación pública.

En el Partido Liberal su principal limitante es la división disfrazada de unidad, con dos representantes fuertes electoralmente en sus caudales  y un senador que no logra consolidar sus  mayorías en el Cauca, quien pretende imponer a su hermana como candidata a la alcaldía de Popayán, en un gesto reprochable de nepotismo.  Hay que destacar que el Senador Velasco ha logrado consolidarse como el futuro presidente del Senado, por su influencia en el gobierno del presidente Santos;  sin embargo, su estructura es aún débil, el ideario y  su acción política se encuentran en proceso de reacomodación sin fuerza ideológica y programática. Hasta el momento no cuenta con el suficiente respaldo popular para que su hermana se afiance en el poder local.

Cambio Radical su debilidad radica en  que sus principales exponentes están  enfrascado en discrepancias internas que lo desgastan, enfrentados en luchas de liderazgo que los lleva  a disquisiciones difíciles de manejar, por un lado están los amigos personales del vicepresidente, por otro,  las bases que tienen respaldo popular y trabajo comunitario, por el otro el senador Carlos Fernando  Motoa, quien  tiene  credencial   y por acuerdo de las directivas nacionales, la competencia para direccionar avales. La ventaja comparativa del partido  radica en poder del Vicepresidente  Germán Vargas Lleras.  La agrupación pierde  espacios por la incapacidad de dirimir sus diferencias y la ausencia de una dirección con autoridad política para   saldar sus diferencias.  Si no hacen  los ajustes a tiempo, Cambio Radical será una colectividad débil y desgastada sin vocación de poder local.

La ASI y el MAIS, partidos locales que surgieron para trabajar en el impulso del movimiento indígena en el Cauca, ha logrado acceder al poder, pero sus avalados no les  han cumplido, son  una fuerza importante, sin vocación de llegar directamente al poder, pero que deciden y como voto social, tienen alta injerencia electoral por su cohesión ideológica y su estructura de base.

El Polo Democrático Alternativo, por los equívocos de la dirigencia nacional, cedió espacios y es uno de los partidos que se ha debilitado en forma ascendente, muchos de sus militantes están en el MAIS y en la ASI, gran parte de su capital político está disperso y ha abierto una brecha gigante frente a los postulados de partido de izquierda.

El Partido Verde, no ha logrado articular un ideario político que aglutine a sus miembros. El éxito se construyó alrededor de su  representante a la cámara OSCAR OSPINA,  proyecto que fructificó con la influencia política del Gobernador. El partido ha venido adelantando alianzas, pero no ha escapado de la injerencia nacional para aprobar y verificar los sustentos éticos de las coaliciones.  Esta agrupación se halla inmersa en serias contradicciones por  desacuerdos políticos en las alianzas y en  el  intento de  una tercería a la gobernación  que ha logrado persuadir  a unos de sus fundadores, el ingeniero Santiago Zambrano S.

El Centro Democrático,  se ha desgastado en la oposición sistemática al proceso de paz, su discurso tiene  influencia mediática nacional, pero no local,  por la insatisfacción de las necesidades del electorado de la ciudad; lo que hace que como organización política, no haya  logrado convalidarse ni  construir un proyecto político local, alrededor de ideologías con estructura fuerte, para conformar un Partido Moderno, acorde a las actuales realidades, capaz de atender las demandas de un colectivo que requiere y  que lidere cambios fundamentales en las estructuras locales del poder  en sus organizaciones políticas y sociales. La dirigencia lo abandonó y la Senadora Paloma Valencia, dedicada al Tolima y Huila  y el Gerente Nacional Eduardo José González  se centralizó en Bogotá, lo que hizo que por discrepancias internas mucha de su dirigencia se dispersará y hoy estén en otras propuestas electorales.

El MIRA,  un partido disciplinado y organizado, que por direccionamiento nacional  hace acuerdos con el Senador Velasco,  con decidido respaldo a la  presidencia del  Senado y a la candidatura de su hermana,  en un  hibrido  sospechoso  de intereses  religiosos  y  políticos.

El diagnóstico  indica que los partidos continúan atrapados en las fauces  viciosas de  su crisis,  con esquemas excluyentes, carentes de mecanismo de participación de su militancia poco disciplinada,  cuyos caudillismos perniciosos,  se alimentan de la burocracia, la contratación pública y el tráfico de influencias.