Jeisson Romero Infante
Columnista
Primicia Diario
El 2015 ha sido un año marcado por la volatilidad de la economía del país que ha debido enfrentar caídas del precio del petróleo, de las exportaciones y crecimiento de las importaciones de una gran cantidad de bienes, entre ellos materias primas. Sin hablar de la fuerte alza que ha presentado el dólar y que ha hecho que el peso colombiano se devalúe en más de un 60% respecto de esa moneda.
Por éstas fechas ha comenzado la larga carrera electoral para ocupar cargos en gobernaciones, alcaldías, concejos municipales y distritales y juntas administradoras locales; lo que hace que día a día estemos siendo bombardeados con un sinfín de publicidad en donde normalmente, se prometen maravillas que muchas veces resultan alejadas a la realidad. En Bogotá, por ejemplo, hay nueve candidatos que aspiran a llegar al Palacio Liévano para dirigir el destino de la ciudad por los próximos cuatro años. Las propuestas de los candidatos son amplias y muy variadas en lo que tiene que ver con educación, seguridad, movilidad, salud, inclusión, etc. Pero muy a pesar de los interesantes programas propuestos por los candidatos, poco o nada se ha dicho acerca del emprendimiento en Bogotá.
La capital del país aporta un 26% en promedio al PIB de la nación, lo que deja entrever que en Bogotá existen muchas empresas y negocios que están consolidados en el mercado, pero aún falta más por hacer sobre éste punto. Según el Reporte Anual Bogotá 2013-2014 elaborado por Global Enterpreneurship Monitor del cual hacen parte varias universidades del país y la Cámara de Comercio de Bogotá, la ciudad cuenta con un porcentaje nada despreciable en cuanto a la intención de emprender. Un 53% de los bogotanos y bogotanas tienen la intención de iniciar una empresa o negocio, lo cual debería ser un indicador importante dentro de sus propuestas para los hoy aspirantes a la alcaldía mayor.
Pero lo que llama más la atención de dicho informe, es que de ese porcentaje de personas que desean emprender, sólo un 7% logra establecer y fortalecer su empresa o negocio, transcurridos en promedio 3,5 años. Al respecto puede pensarse en varias hipótesis que condicionan el por qué tan pocos empresarios logran tener éxito en sus emprendimientos. Bien se puede pensar en algunas, como por ejemplo la financiación, las políticas de gobierno, la educación, infraestructura y, hasta el miedo al fracaso.
En cifras de la Cámara de Comercio de Bogotá, en la actualidad hay 712.363 empresas (entre gran empresa, mediana, microempresa y pequeña) cerca de 2.200 más en relación con el 2014. Llama la atención que en la ciudad haya un número tan elevado de empresas y, en cierta medida, es satisfactorio porque demuestra que Bogotá sigue siendo un excelente centro de inversión y emprendimiento. Las localidades que más destacan en número de empresas registradas son Usaquén y Chapinero con 67.673 y 61.806 respectivamente; el otro lado de la moneda son las localidades de Ciudad Bolívar con 21.611 y Sumapaz con 18, siendo ésta última un caso diferente.
A simple vista, parecería que la ciudad cuenta con una muy buena cantidad de empresas y con un ambiente propicio entre los ciudadanos para generar nuevos emprendimientos, pero resulta que las cifras mencionadas no incluyen el sector informal. En este sector no sólo se encuentran los llamados vendedores ambulantes, sino también personas o agremiaciones que si bien no se encuentran registradas, prestan un servicio o comercian bienes. Siendo este grupo de ciudadanos una cantidad importante pero que por varias condiciones del mercado, no pueden formalizar sus iniciativas de negocio u empresa. Una de ellas, claramente, es la carga tributaria a la que se ven abocados los empresarios a asumir. Por poner solo un ejemplo, según cifras del Banco Mundial en Colombia los empresarios deben pagar al Estado un 75,4% del total de sus ganancias comerciales, algo nada equitativo, si se tiene en cuenta que son los empresarios los que con sus ideas de negocio generan empleos de calidad y, por ende, mejoramiento en la calidad de vida de los ciudadanos.
Así pues, deberían los candidatos tomar más en serio la idea del emprendimiento en la ciudad y hacerlas parte de sus programas, si no lo están, dado que es a partir del apoyo al emprendedor y al empresario que la ciudad puede y debe mejorar en muchos de sus aspectos sociales y no, como se viene haciendo, a partir del subsidio para todo.
