Opinión

Nota Editorial:PRIMERO LO NUESTRO

NOTICAEDITORIAL Nota Editorial: PRIMERO LO NUESTRO

Definitivamente, la clase dirigente colombiana no aprende que primero hay que solucionar los problemas internos del país y no inmiscuirse en otros Gobiernos o países por cuanto siempre sale mal librada.

Con la seguidilla de derrotas en el campo diplomático internacional no hemos aprendido que antes de criticar «la paja en ojo ajeno, miremos la viga en ojo propio».

Esto viene sucediendo con el vecindario. Un país pequeño, como Nicaragua, nos dio una soberana paliza diplomática en las Cortes internacionales, al lograr que se le reconociera buena parte del mar Atlántico. Mientras ellos contaban con experimentados diplomáticos ante La Haya, nosotros cada año enviamos a los políticos «quemados», que no tienen idea de la política internacional.

Debemos reconocer cómo países como Ecuador y Venezuela han dado albergue a millones de colombianos desplazados por una guerra en la que el Gobierno no ha podido proteger a su población y prefiere «pasar de agache».

Ahora, en el enfrentamiento diplomático con Venezuela, el Gobierno nacional quiere o pretende manejar la política interna de los vecinos con desafortunadas intervenciones, como la de la canciller, quien dice que para solucionar el problema de la frontera  con Venezuela debe acabar con los subsidios, mientras que el presidente Santos dice que el Gobierno bolivariano se está autodestruyendo.

Esas salidas en falso lo único que logran es que nos vean en el panorama mundial como una república bananera. ¿Será que no entiende nuestra dirigencia que «todo metido huele a podrido?».

Por favor, preocupémonos por los múltiples problemas que tenemos en Colombia antes de emitir opiniones sobre nuestros vecinos. Busquemos soluciones a los millones de desplazados que nosotros mismos permitimos que fueran echados a sangre y fuego de sus tierras.

Es hora de buscar las soluciones, no los problemas. Busquemos la paz entre los colombianos para evitar que siga la guerra fratricida, en la que los muertos de ambos lados los ponen los más humildes de Colombia, mientras que a la dirigencia le encanta lanzar gritos de guerra.

Colombia y los colombianos reclamamos cambio de actitud. Solucionar lo nuestro, proteger a nuestra gente y nuestro territorio.

Es por ello por lo que ahora tenemos la oportunidad más grande de los últimos 50 años, como es lograr la paz entre los colombianos, y poder encaminarnos por el desarrollo, el progreso, la dignidad y el mejor estar de todos.

Primero lo nuestro, esa debe ser la consigna para atender cada una de las necesidades. Plantear el problema y a la vez la respectiva solución.

Colombia es grande, Colombia merece la paz y merece mejor suerte.