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Protesta: DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

INDILos guardias indígenas Manuel Bautista, Alexander Méndez y Edwin Guejia son otros rostros menos conocidos, pero rostros de indígenas que también han sido detenidos y judicializados amañadamente por seguir los mandatos colectivos y comunitarios emanados por la comunidad.

 

¡La justicia ancestral no puede ser suplantada por ningún tribunal! ¡Encerrar a Feliciano es fortalecer la resistencia!  ¡Feliciano no es violencia, es resistencia! Esas son algunas de las consignas que se escucharon, cuando nuevamente las comunidades indígenas, junto con los sectores sociales y populares, salieron de sus territorios, desde sus resguardos, para exigir el respeto a su autonomía y Jurisdicción Especial Indígena.

Feliciano Valencia llama al «país de los pueblos sin dueños» a fortalecer la unidad y la resistencia desde cada uno de los territorios indígenas, campesinos, afros y urbanos.

Más de 1200 personas se reunieron en la Universidad Autónoma Indígena Intercultural ─UAIIN-CRIC─ con el objetivo de realizar un acto simbólico ante la estrategia de desprestigio al proceso indígena, la Jurisdicción Especial Indígena y la arbitraria detención de Feliciano Valencia. Este comunero del resguardo de Munchique Los Tigres, en la zona norte del Cauca, se convierte en el rostro de una estrategia para deslegitimar las luchas y los derechos de los pueblos indígenas de Colombia.

Los guardias indígenas Manuel Bautista, Alexander Méndez y Edwin Guejia son otros rostros menos conocidos, pero rostros de indígenas que también han sido detenidos y judicializados amañadamente por seguir los mandatos colectivos y comunitarios emanados por la comunidad.

Es paradójico que se aplauda el juicio realizado por las autoridades indígenas a los guerrilleros que asesinaron en Toribío a los guardias indígenas Manuel Antonio Tumiñá y Daniel Coicué, en noviembre del 2014, y ahora se señale a Feliciano Valencia con el ejercicio legítimo de investigar y sancionar casos de cualquier tipo que acontezcan en los territorios indígenas. El fallo del Tribunal Superior de Popayán es una clara muestra de lo que va en contravía de la Constitución Política de 1991, que en su Artículo 246, reza: «Las autoridades de los pueblos indígenas podrán ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias normas y procedimientos…».

Sin duda esto se convierte en una arremetida contra la autonomía y el ejercicio de justica en los más de 102 pueblos indígenas de Colombia. Por eso la importancia del llamado de  las autoridades indígenas del Cauca, el pasado 17 de septiembre de 2015 en la María Piendamó, a reactivar la minga social y popular del 2008 para liberar a la Madre Tierra, los pueblos indígenas y a nuestros presos políticos en Colombia.

Las delegaciones llegaron a las instalaciones del CRIC en Popayán, luego, en marcha, se dirigieron al Tribunal Superior de Popayán, donde las autoridades indígenas, con los sectores sociales y populares, radicaron un instrumento jurídico para que el caso de Feliciano sea revisado por la Corte Suprema de Justicia. Luego, en caravana se llegó a la Penitenciaría San Isidro, donde las cientos de voces entonan el himno ‘El hijo del Cauca y la guardia indígena’, como una forma de solidaridad con nuestro hermano secuestrado.

Un grupo de 100 guardias indígenas estaba dispuesto para instalarse cerca a ese centro penitenciario, como una forma de continuar con esas acciones simbólicas en el marco de la defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Por cuestiones de seguridad y logística la guardia va a estar acompañando por momentos en la Penitenciaría de Popayán.

Como lo anunció José Hildo Pete Vivas, consejero mayor del CRIC. «Este acto simbólico es el inicio de las acciones para continuar con la defensa de nuestros derechos, y como lo han mandato las autoridades retomamos la minga social y comunitaria del 2008».

Es de resaltar las voces de solidaridad y acompañamiento que se han recibido por diferentes organizaciones, sectores sociales y pueblos indígenas nacionales e internacionales, que coinciden en el rechazo a esa detención arbitraria contra Feliciano Valencia, y afirman que «ese fallo no corresponde, precisamente, a un fallo jurídico de un alto tribunal, sino más bien a un fallo político».

La palabra camina, la minga de resistencia social y popular despierta para continuar en la defensa y libertad de la Madre Tierra, los pueblos indígenas y nuestro compañero «secuestrado» Feliciano Valencia.