Actualidad, TOP

Memoria: ERRORES DE RESURGIR

atardecer123El general Ruiz Navarro tiene memoria del trabajo de grupos de ayuda extranjera entre los cuales Médicos sin Fronteras; SOS, Save the children; Cuerpo de Socorro Suizo; Kibutsina de Israel; Cruz Roja Internacional, Ejército de Colombia; Policía Nacional, Defensa Civil, Cuerpo de Socorro de México y muchos otros, con la colaboración civil en tan angustiosos días.

General Rafael Horacio Ruíz Navarro, revela como Armero vivió dos tragedias. Una por la naturaleza y otra por los avivatos que se quedaron con los multimillonarios aportes de la comunidad internacional. 

 

Antonio Valencia Salazar

Primicia Diario

Los helicópteros que partían de los sitios señalados en lo que fue la zona central de Armero, transportaban sobrevivientes heridos a Ibagué, Bogotá, Honda, Cali, Manizales y Medellín para ser atendidos en clínicas y hospitales, narra el general Rafael Horacio Ruíz Navarro. Había llegado de Lérida al casco municipal, una extensa planicie de lodo y cadáveres por doquier, el 15 de noviembre, por aire; la carretera fue borrada del mapa, estaba bloqueda.

Apareció en la escena trágica Resurgir con la gerencia de Pedro Gómez Barrero que recomendó el asentamiento humano de la mayoría de sobrevivientes en Lérida, desatendiendo recomendaciones de quienes dirigían las operaciones  de rescate.

LUCHA POR LA VIDA

Equipos eléctricos de ayuda internacional donados por Inglaterra no sirvieron en la emergencia. Un hecho importante observado por rescatistas japoneses fue la milagrosa salvación de ancianos, mujeres y niños. No lucharon contra la corriente de muerte y destrucción y «sobreaguaron» en el torrente, galopando en las crestas de lodo, lava y rocas y fueron arrojados a zonas altas, el Cerro de la Cruz y otros lugares. Aquellos que se trenzaron en la lucha por la vida contra las fuerzas naturales incontroladas, fueron golpeados por piedras gigantescas, árboles arrancados de cuajo, y elementos cortantes y punzantes. La avalancha monstruosa llevó a su paso animales, casas, cosechas de algodón, sorgo, arroz, maíz, plátano en un mar de tragedia que asombró al mundo entero, en esos finales de 1985.

El general Ruiz Navarro tiene memoria del trabajo de grupos de ayuda extranjera entre los cuales Médicos sin Fronteras; SOS, Save the children; Cuerpo de Socorro Suizo; Kibutsina de Israel; Cruz Roja Internacional, Ejército de Colombia; Policía Nacional, Defensa Civil, Cuerpo de Socorro de México y muchos otros, con la colaboración civil en tan angustiosos días.

ASENTAMIENTOS 

Tras muchas reuniones y debates y ante la idea caprichosa de Gómez Barrero de ubicar a los sobrevivientes en predios de Lérida, el Alcalde Militar Ruíz Navarro logró convencer que la planicie de Armero que superaba los 450 kilómetros cuadrados tenía dos o tres zonas que no ofrecían riesgos, en caso de otro deshielo del Volcán Nevado El Ruiz y el aumento de las aguas en los ríos regionales. Tal era el caso de las áreas rurales de San Felipe, Méndez, San Pedro y Guayabal. Así se logró la construcción de 200 casas en esta última, la plaza de mercado y el edificio de la Alcaldía. La gestión fue del alcalde y los oficiales de la reserva que trabajaban en la normalización de la caótica situación, quienes levantaron 100 casas más con sus recursos. En estos afanosos ajetreos estaban presentes las compañías de operaciones psicológicas del ejército colombiano, de construcción de puentes metálicos, maquinaria pesada y otras de profesionalismo probado.

No era aconsejable el levantamiento de la ciudadela para sobrevivientes en Lérida con unas tres mil viviendas para diez mil personas. La propuesta de Resurgir fue errónea – dice Ruiz Navarro  quien se opuso a la idea –, y la ciudad regional debía construirse en la jurisdicción de la desaparecida Armero. Resurgir sí propició la construcción de barrios «armeritas» en Bogotá, Pereira, Ibagué, Chinchiná, Manizales, Medellín, Neiva, Armenia y otras ciudades colombianas.

«La tragedia se politizó», afirma 30 años después el general Rafael Horacio Ruiz Navarro, reconocido en Derechos Humanos por la Unión Europea; «Estaban cerca las elecciones de 1986 y se cambiaron casas por votos. Lo cierto es que solo se autorizó la construcción de 100 viviendas al Minuto de Dios del sacerdote Rafael García Herreros, la alcaldía y plaza de mercado. Se hicieron mejoras locativas al colegio, áreas recreacionales, piscinas y vías».

Ruiz Navarro menciona especialmente al ingeniero Miguel Posada Samper, constructor de otras 100 casas para la población que se salvó de la avalancha.

El oficial critica que una buena parte de los recursos económicos de «Resurgir» se invirtieron en la hipotética «ciudad regional», en Lérida, Tolima, muy cuestionada por el escritor e internacionalista Gerney Ríos González, quien perdió a su progenitora y 70 familiares en la catástrofe.

PECADO GRANDE

Así define el general  Rafael Horacio Ruiz Navarro el manejo que se dio al definitivo asentamiento humano Armero-Guayabal. «Faltó inversión en la generación de trabajo», y dice: «No quisieron aprobar partidas en empresas que pudieron ser rentables, generadoras de múltiples empleos para los armeritas que escaparon a la muerte. Plantas procesadoras de maní; fabricación de dulces; desmotadoras de algodón, plantas procesadoras de pulpa de frutas; lácteos; jugos, otras para manufacturar ajonjolí, fabrica y embotelladora de gaseosas que existía en Armero con el nombre de Bogotá; nada se hizo».

Ruiz Navarro fue testigo excepcional de los desaciertos en la emergencia, que protagonizó la dirección de Resurgir. Su señalamiento por las erradas inversiones para proteger a los sobrevivientes de Armero, seis lustros después de la peor hecatombe colombiana, cobra importancia nacional. Armero – Guayabal no es la sombra siquiera de lo que fue la «ciudad blanca» de Indoamérica, el emporio de riqueza comarcano, abatida en una noche de pesadilla por las fuerzas titánicas de la naturaleza descontrolada.

«Japón y Alemania, generaron empleo en la zona de tragedia»– afirma el ingeniero. «Trabajo rural en el área del asentamiento humano, se vio en pocos días, afortunadamente», son palabras de quien fuera Alcalde militar de Armero durante 18 meses-, «debido a la ausencia y destinación de dineros para vivienda, Armero que puso 26 mil muertos, fue la menos favorecida». En su relato, la nostalgia de lo mucho que pudo realizar en bien de los armeritas, invade el rostro del curtido soldado tolimense.