Nohora Tovar Rey
Columnista Invitada
No son buenas las noticias para las mujeres en Colombia, el maltrato y desempleo son dos males que aquejan al género y del cual no se ve una salida en el inmediato futuro, por el contrario, los indicadores son cada vez más preocupantes y las soluciones de manera increíble son más escasas.
Según un estudio revelado por el Instituto de Medicina Legal, en 2015 se registraron 1.007 casos de mujeres asesinadas y hubo 16 mil denuncias de violencia sexual, según el informe, cada 13 minutos una mujer es víctima de algún tipo de agresión.
«Lo más preocupante es que las edades de mayor agresión está 10 y 18 años, con un gran énfasis en las edades de entre 10 y 14 años, edades en las que se presenta con mayor frecuencia la agresión sexual», señaló Carlos Eduardo Valdés, Director del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Múltiples estudios indican también cantidad de causas que desencadenan en la violencia, todas injustificables pero existentes y no las podemos ignorar. Bien sea por problemas de pareja asociada a los celos, por el hecho de ser mujeres, por razones étnicas, por violencia sexual, en fin, pero lo más preocupante es que mientras siguen el aumento en las cifras y continuamos recibiendo diagnósticos y estudios, la violencia contra la mujer sigue creciendo sin ningún control como lo señalan las estadísticas del año 2016 en donde en departamentos como el valle del cauca al mes de febrero ya se registraba la muerte de 18 mujeres de manera violenta.
Por otro lado, y como lo mencioné al inicio de esta columna, el desempleo en las mujeres de Colombia es otro aspecto que está en un nivel de alerta, los resultados del mercado laboral por género del primer trimestre de 2016 mostraron que la tasa de desempleo de las mujeres fue muy superior a la de los hombres, de igual forma según informe del Banco Mundial y el Dane, concluye que las mujeres en Colombia obtienen menos ingresos que los hombres aun desempeñando funciones parecidas.
«Aunque las colombianas trabajan más horas, y cuentan con más años de formación académica que los hombres, ganan en promedio, según el Dane, un 20,2 por ciento menos que ellos, incluso si desempeñan funciones similares». Es decir, las mujeres tienen menos espacios de trabajo y las que pueden trabajar, indican que son retribuidas por debajo del nivel promedio de los hombres, lo que genera una brecha de desigualdad que da vergüenza tenerlo en pleno año 2016 pero que es necesario reconocerlo para enfrentar el problema y superarlo.
Pienso que en Colombia no existe una política coordinada entre las instancias del estado y sector privado para resolver este tipo de inconvenientes, que hay exceso de estudios que nos explican cuáles son los problemas, pero no las soluciones, hay altas consejerías, hay dependencias de naciones unidas, que tratan de hacer un esfuerzo pero no parece ser suficiente, e incluso, la comisión legal para la equidad de la mujer de la cual hago parte en el congreso de la república deberá profundizar mucho más en estos aspectos a los que me he referido para que en la realidad de las mujeres colombianas, por fin se empiece a presentar un cambio real.
