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La vida no vale nada : SICARIOS POR CIEN MIL PESOS ‘HACEN LA VUELTA’

 

 

 

Javier Sánchez 

En Bogotá no es difícil conseguir matones a sueldo y mucho menos armas de fuego para ejecutar la acción criminal, en varias localidades se ofrece dicho «servicio».

Los «honorarios» varían de acuerdo a la importancia de la víctima y las dificultades que se presentan al ejecutar la tarea criminal. Los delincuentes que le quintan la vida a uno de los que denominan: «blanco», tienen tarifas que oscilan entre los 100 mil y 50 millones de pesos.

Medicina Legal no tiene cifras de cuántas personas de las cerca de 1.700 que mueren baleadas cada año son víctimas de los sicarios, las bóvedas de los cementerios del sur y las que aún quedan del Central dan cuenta de la guerra silenciosa que Bogotá desconoce.

Investigadores de la Dirección Central de Policía Judicial (Dijín) y de la Policía Metropolitana aseguran que los contratos se concretan en barrios populares y en las llamadas ‘oficinas de cobro’, una modalidad de los carteles de Cali y Medellín trasplantada a la capital.

La Policía Metropolitana tiene información de que en Bogotá hay por lo menos tres de estas oficinas, que tienen como fachada negocios legales y prestan seguridad a «traquetos» y comerciantes en grandes centros de ventas de la ciudad.

«Protegen el traslado de millonarios recaudos de dinero o cargas de droga», afirmó un investigador que pidió la reserva de su identidad.

La «oficinas», según las autoridades, cobran hasta 50 millones de pesos, de los cuales al pistolero le toca en promedio 5 millones de pesos.

Los sectores donde más se mueve el fenómeno, según las autoridades, son la parte alta de Ciudad Bolívar, la zona de Santa Fe -donde pandillas como los ‘cobras’ también venden documentos falsos y apoyan secuestros-, algunos sectores de Suba y el llamado sector del inglés, en el barrio del mismo nombre, donde han operado bandas legendarias como los R-15.

Según investigadores de las universidades Nacional y Javeriana, además de las ‘oficinas’ existe un mercado de sicarios en Bogotá que ha aprendido a adaptarse a la capacidad de gasto de quienes buscan el ‘servicio’. Existen bandas que, según la Dijín, cobran «chichiguas», que pueden ir desde 100 mil pesos y pueden llegar a 300 mil, dependiendo del cliente y el ‘paciente’ (la víctima).

Incremento del sicariato

Juan Carlos Bonilla, sociólogo de la Universidad Nacional y quien en los últimos cuatro años ha seguido el comportamiento de bandas en la capital, dice que hay diferencias entre el sicariato como fenómeno en Bogotá y Medellín.

«En Medellín, el sicariato se movió en los años ochenta y noventa en torno a la mafia, los ajustes de cuenta de droga y los carteles. En Bogotá, dejar de pagar una letra de un préstamo por 200 mil pesos, puede ser causal de muerte», asegura.

En su opinión, en Bogotá puede estar ocurriendo un incremento del fenómeno debido a que los jóvenes lo tomaron como modelo social y a factores como la migración y el desplazamiento.

Bonilla y sus compañeros encontraron un grupo del barrio Las Brisas, en los cerros del oriente bogotano, que empezó vendiéndose a las bandas grandes, luego creó su propia ‘bolsa de empleos’ y montó negocio en la céntrica plazoleta del Rosario.

«Aquí el negocio paga porque salen clientes, como algunos esmeralderos que no se quieren untar y necesitan quién les haga la vuelta», le dijo a Bonilla un joven conocido como ‘chuky’, justo cinco días antes de morir de siete impactos de bala en la cabeza. Apenas tenía 15 años.

Localidades como Kennedy, San Cristóbal, Chapinero, Santa fe, Ciudad Bolívar donde es fácil conseguir armas de fuego alquiladas para cometer distinta clase de delitos que van desde hurtos hasta homicidios.

«Hay en zonas donde se alquila un revólver entre 80.000 y 200.000 pesos. En otras se venden desde 300.000 hasta 3.000.000. San Cristóbal, Bosa, Ciudad Bolívar y Kennedy son las localidades donde se encuentra este mercado ilegal de armas», agregó.

Todas las semanas en las diversas localidades de Bogotá, se registran víctimas de los sicarios contratados a unos precios irrisorios, Quienes contratan los servicios de sicarios en su mayoría lo hacen por venganzas, infidelidades, disputas familiares y empresariales, homofobia, discriminación de raza, sexo, ideas políticas, religión, celos, envidia, deudas, robos y en muchos casos porque el blanco, les cayó mal.

 

Habla el sicario

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¿Por qué Usted es sicario?

-Porque no he tenido oportunidad en la vida, no tengo estudios, no tengo familia y siempre me criado en la calle, donde un aprende a sobrevivir.

¿Cuál es su oficio?

-Mi oficio es acabar con la vida de algunas personas

¿Se considera bien pago?

-No, en la mayoría de los casos actúan intermediarios y el pago realmente es bajo.

¿Cuánto puede ser ese pago?

-Cuando me contratan directamente me puedo ganar hasta cinco millones de pesos, pero cuando hay intermediarios me ha tocado solamente 100 mil o 200 mil pesos.

¿Qué clase de personas son las escogidas para darles muerte?

-Son varias, los que engañan a los esmeralderos, hay gente que debe dinero, otra gente que ha sido infiel, violadores y ladrones.

¿No se arrepiente de quitarle la vida a otros seres humanos?

-Ese es mi trabajo y por eso me contratan. En esto hay que dejar sentimientos y tomarlo como un oficio.

¿Ha estado en la cárcel?

-Si varias veces

¿Acusado de que delito?

-Consumo y trafico de drogas, lesiones personales y hurto.

¿Lo han acusado de homicidio?

-No

¿No ha pensado cambiar de vida?

-No. Es lo único que se hacer.

¿Dice que no tiene familia?

-No. Desde niño fui abandonado por mis padres que no los conozco.

El sicario se negó a dar la cara y no permitió fotografías como condiciones para contestar algunas preguntas.