Fred Emiro Nuñez Cruz
Muy de madrugada me ha despertado un ruido irreverente que penetaba su sonido aturdidor en mis sensibles tímpanos, hasta el punto de interrumpir mi sueño donde el Tigre cazaba ratones, y un gato tirano, con sus bigotes inquietos frente a la jaula de un canario reo, con su fulgurante color amarillo y de tímido trinar por tener al felino en posición de atrapar su presa.
Fue entonces que en mi poco ortodoxo despertar, en plena oscuridad, me pregunté cómo tan insignificante insecto atinaba justo en mi parabólica izquierda para causar insomnio repentino. En actitud calcada, y de manera fugaz, me despoje de sábana, cobija y cubrelecho, pues duermo como alpinista en las alturas por mi decana soltería, y me convertí, en defensa propia, en un asesino del villano zancudo al que bautizaré «Fantasma Pandémico», en homenaje absurdo al intrépido visitante en plena moda de la COVID 19.
Volví a conciliar mi descanso, y seguí soñando… Fue entonces cuando una voz con eco, retumbaba mi sistema oidor, exclamando: «así es la vida en pandemia, el zancudo es el hombre, mucho ruido pero endeble ante la reacción de un ser superior; el equivocado tigre es igual a los banqueros agiotistas, aprovechan para atrapar al bien necesitado pero su realidad es pírrica ante un ser superior, jamás entrarán al cielo; el canario es el conglomerado de políticos corruptos que cantan mentiras, disfrazadas de verdad, pero que naufraga ante la presencia de un ser superior».
Paradoja: el dinero, el poder terrenal, el orgullo, la mentira, y el engaño son actos grotescos que reducen al hombre a su mínima expresión ante el Rey superior que nos puso en la balanza donde todos pesamos igual. Lo efímero tiene distraída a la humanidad.
Fred Emiro Núñez Cruz