59 de 60 pacientes hospitalizados, tenían el sentido del olfato alterado.
Cerca del 80% de los pacientes diagnosticados con coronavirus pierden por completo el sentido del olfato, y un porcentaje aún mayor (el 88%) sufre algún grado de alteración del gusto, según el primer estudio publicado hasta ahora sobre la presencia de estos síntomas en pacientes con una infección leve o moderada por COVID-19. El análisis se ha realizado con 417 pacientes de 12 hospitales de España, Bélgica, Francia e Italia.
Basado en algunos estudios internacionales realizados en países de Europa e Irán, se encontró, por ejemplo, que 59 de 60 pacientes hospitalizados, tenían el sentido del olfato alterado; incluso en un análisis se detectó que en el 11.8% de los pacientes, la disfunción olfatoria apareció antes que los otros síntomas.
El coronavirus tiene cierta apetencia para llegar a células nerviosas. «Un estudio en China mostraba que los pacientes que se quedaban sin olfato -que eran solo un 5%- era por afectación central y no local de la nariz». Este efecto sería posible porque lo que recoge las partículas del olor son terminaciones neuronales que están en la nariz y el virus tendría acceso directo a ellas, sin que se viese afectada la mucosa nasal, que es la que causa la obstrucción y el aumento de moco.
«Hay unos receptores que se encuentran no solamente en el pulmón, riñón y cerebro; sino también en el olfato y gusto. Entonces entra el virus al cuerpo, lo captan esos receptores, y es por eso que se ocasionan esas pérdidas temporales del olfato y el gusto», señaló José Alejandro Mojica, médico pediatra infectólogo de enfermedades transmisibles del Ministerio de Salud.
De acuerdo con el experto, estas alteraciones se pueden presentar en el momento de incubación del virus y, pero también durante la enfermedad. Sin embargo, hasta después de haberse recuperado, es cuando el paciente empieza a recobrar el olfato y el gusto. de sospecha de caso para COVID-19. «Importante también recordar que estos se recuperan solos y que la mayoría de pacientes responden muy bien», añadió.
Considerando estas evidencias científicas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades Infecciosas de Atlanta y Europa, además de la fiebre, malestar, fatiga y dolor de garganta, incluyeron la pérdida del olfato y gusto dentro de los síntomas para sospechar del COVID-19.
En el momento de incubación del virus y, pero también durante la enfermedad. Sin embargo, hasta después de haberse recuperado, es cuando el paciente empieza a recobrar el olfato y el gusto.