Actualidad, TOP

FELIZ CUMPLEAÑOS COMPADRE JORGE VILLAMIL

Jorge Augusto Villamil Cordovez  un excelso poeta, legó al mundo su pentagrama de obras auténticas y sentidas. Él fue el único que vio llorar los guaduales, o las rosas viajeras entre las espumas del tiempo, que se van, como la vida.

 

 

 

 

 

Óscar Javier Ferreira Vanegas

Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento del maestro JORGE AUGUSTO VILLAMIL CORDOVEZ, nacido el 6 de junio de 1929, en la Hacienda del Cedral, cerca a Neiva, Huila, y fallecido el 18 de febrero de 2010, en Bogotá.

Me es muy grato recordar a tan insigne compositor, médico y humanista, quien me honró con su amistad por más de treinta años; fue mi compadre, pues es el padrino de mi hijo Manuel Nicolás, y tuve el honor de acompañarlo como directivo de Sayco, en su Presidencia.

Como Secretario de Relaciones públicas, recorrimos el país y los festivales de música popular. Villamil me enseñó a querer y respetar la música colombiana.

Un excelso poeta, legó al mundo su pentagrama de obras auténticas y sentidas. Él fue el único que vio llorar los guaduales, o las rosas viajeras entre las espumas del tiempo, que se van, como la vida.

Amable, sencillo, una vez que nos encontrábamos en Neiva y debía retornar a Bogotá, como estaba cerrado el aeropuerto, no tuvo inconveniente en subirse en una flota mochilera, en la que emprendimos viaje a la capital. En las múltiples paradas se subían los campesinos con sus jotos y gallinas, pero Villamil se disfrutó el viaje. En el Espinal, con ese calor infernal, pidió desde la ventana un helado, y toda la gente lo reconoció. «Ahí va el Doctor Villamil» decían asombrados, al verlo sonriendo desde la ventana del bus, de donde asomaba su mano con un cigarrillo prendido.

Defensor de nuestra música, promovió el veto a Radio Metropolitana, por romper la veda que prohibía pasar música extranjera en octubre, mes del artista nacional. Y desde Sayco dirigió el veto a Venezuela, cuando la policía de ese país, le propició unas nalgadas a Alfredo Gutiérrez, por interpretar el himno de ese país, con su acordeón.

Anécdotas mil, tiene Villamil. Un ser humano que ayudó a muchos compositores y gente necesitada. Su famoso «Barcino» era el himno de las Farc. Pero Villamil dijo en una emisora: «Las Farc se murieron con Jacobo Arenas», cuando falleció el ideólogo de ese movimiento guerrillero. Por esas declaraciones lo llamó personalmente Manuel Marulanda, «Tirofijo», quien se quejó de esas declaraciones. Pero Villamil le ratificó lo dicho, pues no compartía el secuestro ni los métodos de esa guerrilla.

Jorge Villamil, soñó pasar sus últimos días en una finca que compró en Choachí, frente a la cascada del Río Blanco. Los fines de semana viajaba para descansar un poco del trajín, en ese paradisíaco lugar. Llegaba en una Chevrolet último modelo, color blanco, que bautizó «la lechera», y que le había entregado Ardila Lule, como un pago de regalías en Sonolux. Hasta que le advirtieron que «Romaña», le había echado el ojo a la camioneta, y lo tenían en la mira para secuestrarlo, como habían hecho con su vecino, «La Chiva» Cortés. No puedo volver a su finca nunca más.

Inolvidables las ferias de Choachí, donde Villamil era invitado en el palco de honor, donde nos sentábamos con el «topolino», Zuluaga, el «Mocho» Sánchez y Humberto Martínez Salcedo, el popular Salustiano Tapias, maestro de maestros del humor. Eran tres días de música y francachela donde Villamil se unía al elenco con su buen humor.

También fueron inolvidables los viajes a San Martín, Meta, en compañía de Miguel Ángel Martín, David Parales y Héctor Paúl, haciendo gestión para la entrega a Sayco de la sede vacacional que Villamil bautizó como «Lagos de Canoa» donde fue definitivo el apoyo de Jairo Usme, Jesús María Suárez Letrado, Mario Villa y José Jesús Díez.

A Tunja viajamos varias veces, con Carlos Eduardo Vargas Rubiano, quien obsequió el busto del maestro José A. Morales, en un acto especial en la sede de Sayco. Precisamente, viajando hacia Tunja, Villamil se accidentó en un Citroën de su propiedad. Viajaba con Álvaro Dalmar, Julián Vargas y Antonio Serrano, fiscal de Sayco. La noticia se regó como pólvora; estábamos en Consejo Directivo de Sayco que presidía Raúl Rosero, como vicepresidente. Viajamos de inmediato hacia el hospital de Duitama. Allí, sentado sobre una camilla, Villamil se retiraba algunos fragmentos de vidrio en su frente, del panorámico roto de su auto. El enfermero de turno lo requirió para aplicarle anestesia en la pantorrilla, para coserle una herida, pero Villamil le dijo: «Que anestesia ni que nada; muestre a ver el hilo»; y él mismo se cosió la herida, mientras silbaba… Se sacudía y acomodaba el saco, pues le avisaron que habían llegado varios noticieros de televisión.

Raúl Rosero propuso en el Consejo, que Sayco le pagara el carro accidentado, pues iba en una gestión de la entidad; pero Villamil se opuso radicalmente. Vendió por chatarra, lo que quedaba de su vehículo.

Hace 91 años nació el médico compositor Jorge Villamil. Abandonó la medicina cuando, nos comentaba, un día, en plena consulta, recibió una llamada de Rodrigo Silva, y comenzó a cantarle por teléfono su nueva canción. Entonces, el paciente que tenía al frente, le dijo: «Doctor, ¿se demora mucho? Porque usted está para atenderme, o para cantar». Y ese día, Villamil presentó su carta de renuncia como médico traumatólogo en la Clínica de la Policía. Además, no podía seguir operando, con esos guayabos. Fueron muchas las tertulias amables que hacíamos en Sayco donde creamos los «Viernes Culturales» para distinguir a los periodistas amigos y gente de la radio. También fueron inolvidables las jornadas grabando en los estudios del maestro Jorge Zapata, su arreglista y compadre también, junto a su querida esposa Bibiana.

Recuerdo su sepelio. Tuve el honor de ir adelante en la limusina fúnebre, y cuando íbamos en el recorrido desde la Catedral Primada, hacia el norte por la carrera séptima, se unieron músicos y tríos populares, tras el coche, interpretando «Espumas». Porque Villamil era el compositor del pueblo, como lo demostró con sus cañas, danzas, rajaleñas y sanjuaneros allá en el sur, la tierra se sus amores, en las Fiestas de San Pedro en el Huila, a donde siempre se pegaba «la rodadita».

Grande Villamil. FELÍZ CUMPLEAÑOS, querido compadre.

Hace 91 años nació el médico compositor Jorge Villamil. Abandonó la medicina cuando, nos comentaba, un día, en plena consulta, recibió una llamada de Rodrigo Silva, y comenzó a cantarle por teléfono su nueva canción.