Un estudio estima que, dentro de 50 años, las regiones con una temperatura media anual como la del desierto del Sáhara pasarán a ocupar un 19% de la superficie terrestre, lo que afectará a 3.500 millones de personas en Asia, África y Latinoamérica.
Las olas de calor saharianas son uno de los fenómenos climáticos que más se sufren en España. Días o semanas en los que el viento del desierto cubre la península de un calor insoportable, seco y tórrido, que apenas deja hacer actividades físicas y pone en riesgo a las personas más vulnerables. Pues bien, este escenario podría convertirse en el día a día de muchos para 2070. Según un estudio publicado este lunes, dentro de 50 años, algunas zonas del planeta en las que viven unas 3.500 millones de personas se volverán tan calientes como los puntos más áridos del mismo desierto del Sáhara si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.
Asia, África y Latinoamérica
En cualquier caso, este aumento de las temperaturas que podría desertificar zonas hoy densamente pobladas no afectaría a todos los continentes por igual. De nuevo, muchos países en vías de desarrollo que apenas han contribuido históricamente al cambio climático serían las víctimas principales del calentamiento global: el estudio afirma que la mayoría de las personas afectadas por este calor del Sáhara vivirán en Asia, África y Latinoamérica.
Los países más afectados serían India, que podría contar con hasta 1.200 millones de personas que vivirían en áreas tan calurosas como el Sáhara, Nigeria (485 millones), Pakistán, Indonesia y Sudán (100 millones cada uno). En Latinoamérica, Brasil figura en el puesto 22 de países afectados por el calentamiento con 27,3 millones de personas, seguido por Colombia (24,25 millones), Venezuela (22,04 millones), México (14,8 millones) o Guatemala (9 millones).
Los investigadores aseguran que la única solución posible es actuar de manera rápida y decisiva contra las emisiones de efecto invernadero para prevenir esta desertificación masiva, pero piden que la lucha climática tenga un enfoque multinivel y multisectorial para evitar que los países en vías de desarrollo se puedan quedar atrás. «Este estudio subraya por qué es necesario un enfoque holístico para abordar el cambio climático, que incluya adaptarse a sus impactos, abordar problemas sociales, construir una gobernanza común y potenciar el desarrollo, es crucial para garantizar un mundo en el que todos los humanos pueden vivir con dignidad», concluye Scheffer.
Colombia está entre los países más afectados por las olas de calor.