Actualidad, TOP

Los tigres de oriente: PACÍFICO PROACTIVO

Después de que los primeros tigres (Corea del Sur, Singapur, Taiwán y Hong Kong) dieran el gran salto hacia adelante en el último cuarto del siglo pasado, le ha llegado el turno a Vietnam, y su salto es aún mayor, pues lo da desde el comunismo hacia el sistema capitalista y la revolución industrial digital.

 

 

 

Gerney Rios Gonzalez

Director Centro Andino de Estudios

La historia indica que los procesos de integración entre países pobres son complejos, en la medida que la estrechez viene acompañada de regímenes políticos débiles, bajos niveles de educación y desarrollo tecnológico, por tanto, reducidos niveles de industrialización e incipiente progreso económico, situación característica de esas naciones a mediados de los años 60s.  En 2001 la Ansea proclamó que la competición en el tercer milenio no se dio a nivel individual de empresas sino de la Cadena de Suministros y bajo su coordinación articuló el gran consorcio para socializar la estrategia de Supply Chain Management, situación concomitante con lo expresado por Michael Porter: «La competitividad en el siglo XXI será entre cadenas de suministros, no entre empresas».

Once lustros después, bajo el lema «crear y no destruir» y asociados en torno a los principios y objetivos de la visión, Ansea- 2020, está concebida en región abierta hacia el mundo donde reine la paz, la estabilidad y la prosperidad; integrada económicamente alrededor de un modelo dinámico de desarrollo; respetuosa de las respectivas identidades nacionales y pasado cultural; consciente de las necesidades apremiantes de sus poblaciones. La Ansea empieza a alejarse «del Tercer Mundo para tocar las puertas del primer mundo» (Lee Kuan Yew, exprimer ministro de Singapur), verbigracia, Malasia, Tailandia, Singapur e Indonesia.

«El tigre asiático» no es una utopía en la nueva dimensión económica del mundo. Universalizado el mercado, convertido el globo en una provincia comunicada gracias a los adelantos científicos y la tecnología de la informática, no se debe desconocer el surgimiento de las potencias «amarillas» en todos los órdenes del comercio y la producción, haciendo más factible el bienestar de los pueblos, intercambio de conocimientos e ideas.

Un libro del profesor y diplomático Kishore Mahbubani, trae en sus páginas el aserto que muestra el surgimiento económico y tecnológico de ese mundo, cuyas puertas por el océano Pacífico tiene abiertas Latinoamérica y Colombia a toda suerte de productos y mercaderías que, en su momento pone en aprietos la industria de este continente.

Mahbubani es académico, autor de varios tratados prospectivos, director de la Escuela de Política Pública en la Universidad Nacional de Singapur. Novedosas sus tesis sobre la economía global, no dejan de asustar a más de uno en los países industrializados. Para este pensador, la redistribución del poder mundial estará a favor de Asia con menoscabo de las potencias de Occidente.

Podría ser relativa la advertencia, pero al margen de esta predicción Kishore Mahbubani explica que el éxito de Asia en los mercados globalizados descansa sobre siete pilares de la sabiduría oriental adoptados por esa sociedad. Las virtudes son la economía de mercados, imperio de la ley, cultura de la paz, ciencia y tecnología, pragmatismo, educación y meritocracia. La marcha hacia la modernidad, que caracteriza en el tercer milenio a China y Singapur, tiene sus fundamentos en estos preceptos, con su formidable avance económico, productivo y financiero.

Ambas naciones han agregado a estas lecciones, para su economía y desarrollo, otro condimento no menos exótico: autoritarismo. Pero este novedoso picante no es nuevo en la cultura oriental. En el siglo XVII se conoció en Europa el Despotismo Ilustrado, que propició cambios y reformas dentro del sistema de la monarquía absoluta, según el ministro de hacienda colombiano Rodrigo Botero Montoya.

Para el dirigente Lee Kwan Yew, figura en Singapur, esos Estados, son protagonistas del despotismo ilustrado de ayer, continuadores de Carlos III de España, Catalina la Grande de Rusia y Federico el Grande de Prusia. Las altas tasas de desarrollo económico de los países asiáticos van paralelas a las restricciones de las libertades civiles. Aquellas han superado la miseria de millones de seres en ese continente, lo que hace preguntar: ¿Por qué Latinoamérica no ha podido aplicar sus conocimientos del modernismo para salir del subdesarrollo?

No existieron líderes acá de la modernización. Japón en la postguerra fue ejemplo para Asia y modelo para Singapur, convirtiendo a estas civilizaciones en los «tigres asiáticos». La planeación en China fue dejada de lado, tras la experiencia de Hong Kong y Singapur. Además, los países que se integran en forma exitosa a la economía internacional logran tasas de crecimiento más altas y disminuyen el desempleo y la pobreza. En China e India 350 millones de personas salieron de la miseria, producto de la globalización en 2018.

Las altas tasas de crecimiento económico en Asia están estrechamente ligadas a las restricciones de las libertades individuales. El autoritarismo «manda la parada» basado en los postulados orientales descritos.

Para Botero Montoya, «A falta de un modelo propio, la región tuvo el infortunio de haber importado dos modelos fracasados: el fascismo italiano en la década de los 40s, gracias a la Argentina de Perón y el colectivismo soviético en la década de los 60s, cortesía de la Cuba de Castro. Ambos modelos conducen a un callejón sin salida…».

Indoamérica pierde tiempo para su integración a la economía internacional; fue Hugo Rafael Chávez Frías, quien arrió las banderas del reformismo democrático al implantar el llamado socialismo del siglo XXI en Venezuela, con irrigaciones ideológicas en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Paraguay. A juicio del economista Botero, Chávez echó por la borda los principios occidentales recogidos por Asia y en vez de economía de mercados aplicó en su país colectivismo; en vez de pragmatismo, dogmatismo ideológico; amiguismo en vez de meritocracia; arbitrariedad por imperio de la ley; oscurantismo por ciencia y tecnología; en vez de educación, adoctrinamiento; en cambio de cultura de paz, belicismo. En estas condiciones, perpetuó el atraso y aumentó la pobreza.

Colombia con China e India tiene negociaciones vigentes y acuerdos de protección de inversiones. En 2008 discutió cláusulas de fomento a la inversión con japoneses y coreanos. Estrechó relaciones comerciales con los países asiáticos en la exploración de oportunidades para nuevos mercados con el atractivo de bienes y servicios de carácter mundial. Todo enmarcado dentro del plan estratégico del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, lo que facilitaría entrar al proceso económico de la Cuenca del Pacífico, dejando listas las bases de la estrategia a largo plazo.

India ubicó 9 mil millones de dólares de inversión extranjera con crecimiento de 260 por ciento. La reconversión industrial de Colombia necesita el flujo de capitales de los países asiáticos y desarrollo de otros sectores de la producción.

En el 2016 con la ampliación del Canal de Panamá, en la parte comercial Colombia compite con los grandes «comodidades», producidos en la Costa norte, difíciles de vender por los costos de fletes. Al transitar por el canal buques de gran calado, llegará a China en forma más económica con banano y carbón. Habrá funcionarios competentes en este nuevo escenario comercial y se sabe que los coreanos están interesados en la importación de pitahaya y gulupa.

El Ministerio de Comercio intensificó sus labores de certificación de productos para enviar a Asia, garantizando su admisión en esos mercados. Los consumidores chinos se interesan por las patas de pollo, alimento que en Colombia se desecha, en muchos casos para ellos exótico, poco conocido, y la uchuva cuyos protocolos están en proceso técnico. A Hong Kong, lo sedujo la compra de carne de babilla y otros productos regionales de la Costa Caribe y Carmen de Apicalá, Tolima.

Vale ilustrar con algunos datos el milagro de Malasia: en cinco lustros redujo la pobreza del 50 al 5.8 por ciento y la miseria afecta tan solo al 1 por ciento de su población. Aumentó en el último cuarto de siglo sus exportaciones de 9 mil millones de dólares anuales a 135 mil millones. En 1957 su ingreso per cápita anual era de 300 dólares, en el 2015 de 5 mil dólares; durante más de diez años su PIB creció a tasas superiores al 8 por ciento anual; en los primeros lustros del siglo XXI el presupuesto nacional se dedicó principalmente a educación; sus tasas de ahorro e inversión superan el 30 por ciento con relación al PIB; el desempleo es mínimo, en el 2003 importó dos millones de trabajadores; logró la desaparición de la guerrilla comunista y buena parte de la «economía subterránea».

Estas las lecciones del éxito en Malasia, útiles para el caso colombiano:

  • Ser competitivos, tener concatenados temas del ecosistema, aspectos macro y micro económicos.
  • Clave del progreso es la estabilidad y la continuidad. Con esas bases fue posible que despegara la inversión privada, nacional y extranjera.
  • Gobierno ve a los empresarios como socios y ayuda a que les vaya bien, porque el 28 por ciento (tasa impositiva) de sus utilidades, engrosa las arcas oficiales.
  • Trabajadores y sociedad en general, comprenden que les irá mejor cuando las empresas del país logren excelencia.
  • Asegura la existencia cultural de hacer bien las cosas, porque la prosperidad del país depende de la calidad con la que se labora. Exigente ética del trabajo –dedicación, perseverancia, justicia, bondad, lealtad, respeto, amistad, libertad, tolerancia, solidaridad, responsabilidad, laboriosidad y honestidad-, condiciones sine quanon para el despegue social y económico de la nación.
  • Los ciudadanos sienten profundo amor por su país y están orgullosos de su nacionalidad.
  • Sectores agropecuario y manufacturero, con buenos valores agregados, reducen el desempleo.
  • Aprender las mejores prácticas de quienes más saben. Por ejemplo, asimilación proactiva de chinos y japoneses.
  • Inversión extranjera es vital, no sólo por los recursos financieros que aporta, sino por el know-how que trae. El gobierno da estímulos y facilidades para atraerla.
  • Define sectores estratégicos para el crecimiento económico, segmentos que el gobierno apoya con gran decisión.
  • Invierte en infraestructura para desarrollar la economía.
  • Brinda a los pobres capacitación, oportunidades, subsidios y amor.
  • Adelantó la ofensiva militar fuerte y sostenida para derrotar a la guerrilla, pero al mismo tiempo comprendió los motivos que la impulsaron.
  • Dio «garrote», pena extrema y «zanahoria», alternativas productivas, a los involucrados en el negocio de la economía subterránea,
  • Creó grandes coaliciones, con mayorías de dos terceras partes, no alianzas frágiles que pudieran naufragar en cualquier momento; aprendió a negociar con los opositores, reconociendo que a veces tienen la razón y que son necesarios para sacar adelante el país.
  • Flexibilidad, velocidad e innovación.

J.L. Manzella, autor del libro «Graspin Globalization: Its Impact and your corporate Response» analiza que la apertura de mercados y la globalización no le han causado mal a las naciones subdesarrolladas; por el contrario, optimizó la vida de millones de personas en estos países. Entre 1990 y 2000 la extrema pobreza se redujo en 42 por ciento, una de las bajas más rápidas de la historia.

La Asociación de Naciones del Sureste Asiático dejó de ser un club de países pobres productores de materias primas, para convertirse en un círculo de ricos donde Japón, Corea del Sur y gigantes en el orden mundial caso China e India, participan en calidad de invitados en las reuniones formales de la Ansea con temas estratégicos de cooperación financiera, comercial, tecnológica, inversión e implementación de las cadenas de suministros. Esto llevó a que prospere un enjambre de iniciativas multilaterales como el Tratado de Libre Comercio – Ansea – China, profundización de la integración económica Ansea – Japón y relaciones más cercanas con Corea del Sur en asuntos fundamentales, ejemplo, el «Cinturón de Tecnología de la Información», educación y capacitación laboral.

Este grupo extendido, integrado por los países de la Ansea más China, India, Japón y Corea, genera una agrupación grande y próspera: Asociación de Naciones del Este asiático, uno de los tres grandes polos de desarrollo de la economía mundial, junto con Nafta y la Unión Europea.

Mientras tanto, en Latinoamérica seguimos discutiendo si la integración trae o no beneficios importantes y en general, la vemos con gran desconfianza y condicionada a empatías políticas de corto plazo. O si no, miremos los tropiezos de la Comunidad Andina de Naciones, que podría haber empezado el camino hacia la desintegración, siempre en contravía a realidades.

En la génesis del Siglo XXI, Bangladesh, China, Fiji, Hong Kong, India, Indonesia, Iran, Japón, Corea, Laos, Malasia, Mongolia, Nepal, Pakistán, Filipinas, Singapur, Sri-Lanka, Tailandia y Vietnam, reconocen que la competición no se da a nivel individual de empresas sino de cadenas de suministros; forman un colectivo para desarrollar la estrategia de Supply Chain Management en la prospectiva denominada APO (Asian Productivity Organization), que incorporó la evaluación, educación, diseño e implementación de estas prácticas en las organizaciones exportadoras de la región. Inmediatamente iniciaron un proceso cultural y tecnológico de un lustro.

Dentro de la dinámica del poder universal, el liderazgo del Pacífico a partir del 2020 está en ascuas o en veremos. ¿Quién será el rector?: Estados Unidos, China, Rusia, Japón o India. ¿Qué importancia geoestratégica tienen Taiwán, Hong Kong, Bután, Nepal, la región Aksai Chin, territorio de las Himalayas, Nueva  Ruta de la Seda, el Valle de Shaksgam, las islas de Senkaku y Diaoyu, ubicadas 2.000 kilómetros al sur de Japón?

China alborotó el ajedrez geopolítico y se enfrenta a quien se le atraviesa: USA, Japón, India, Pakistán y las Coreas. El escenario de la confrontación es el inmenso océano Pacífico, que no hace honor a su nombre, es lo contrario: encolerizado, fastidiado, incitado, colérico, bélico, vehemente y agresivo, evidenciado por el dominio de espacios geoestratégicos y en el tema del covi-19.

Los conflictos de Asia son territoriales donde están implicados Taiwán y Hong Kong junto al colindante de China e India, con una frontera entre ambos países de 3.444 km, compuesta por tres trozos diferentes, separados por Bután y Nepal; al occidente de este último, el trazado de la frontera lo define las cumbres del Himalaya, objeto de disputas en varios lugares, especialmente en el norte de la región de Aksai Chin, administrada por China pero reivindicada por Nueva Delhi.

India al norte controla el glaciar de Siachen, poseedor de agua dulce, con gran acumulación de hielo, que se desliza lentamente, otra razón contundente en la disputa, reclamado por Pakistán, zona fronteriza del valle de Shaksgan, ocupado por China, pero solicitado por los indios. A inicios de junio de 2020 se produjo   movimiento de tropas, alterando la tranquilidad, originada en los acuerdos de 1972, que propiciaron la línea de control, que prohíbe el uso de armas por los militares encargados de la seguridad. Hubo muertos y las partes protestaron.

Entre Nepal y Bután, la India y China, poseen un pequeño límite común, consecuencia de la anexión a la India del antiguo reino de Sikkim, convertido en estado federado en 1975. Al oriente de Bután, ambos países tienen frontera hasta Birmania. El trazado de este linde es objeto de contienda, pues China no reconoce la soberanía de los indios sobre el estado Arunachal Pradesh.

Cifras del Boston Consulting Group relevan que por cada 100.000 habitantes de Singapur, 10 tienen un patrimonio de 100 millones de dólares o más, es decir, es una de las ciudades con mayor número de millonarios. En promedio, un plato de comida en un restaurante normal no cuesta menos de 50 dólares.