Aulas vacías. Por ahora no vuelven los profesores y alumnos. Sigue la educación virtual
Señora Ministra usted se equivoca si cree que los profesores no queremos volver a las clases presenciales.
¿Por qué se equivoca?
Porque los profesores sabemos que se aprende más y mejor a través de la interacción social ((Vygotsky).
Porque los profesores sabemos que se aprende más y mejor con los pares (Aprendizaje Vicario)
Porque los profesores sabemos que el aprendizaje experiencial es más profundo y significativo (Ausbel)
Porque los profesores sabemos que se aprende más y mejor cuando la emocionalidad está en armonía (Casasu)
Hoy, señora Ministra esa emocionalidad no está en armonía.
Muchos de nuestros amigos, abuelos, padres de familias, jóvenes y niños, han muerto o están enfermos.
Muchos de nuestros padres de familia están sin trabajo.
Muchos de nuestros estudiantes son vulnerados.
Muchos de nuestros hogares están contrariados y pese a ello, estamos en clases frente a la pantalla de un computador, de una tableta o de un celular creando grupos de WhatsApp, haciendo reuniones virtuales, llamando a nuestros estudiantes y padres, imaginando una cantidad de horas las actividades que realizarán nuestros estudiantes desde casa.
Los profesores hemos perdido mucho con esta modalidad de trabajo, hemos puesto nuestra intimidad al servicio de la educación, hemos triplicado el trabajo en casa, sin reconocimiento de horas extras,
no crea que no queremos volver a las aulas.
Extrañamos las interacciones efectivas y afectivas con nuestros estudiantes, no tenemos sus diálogos, ni sus risas, ni sus gestos corporales que en la mayoría de las ocasiones hablan más que sus palabras.
Extrañamos los rostros de nuestros estudiantes por las mañanas que al pasar del día se transforman en energía, calidez y hermosas pequeñas sonrisitas.
Extrañamos nuestras pausas de recreo con los colegas, que nos permitían conversar sobre nuestros estudiantes y sobre nuestras clases, tomarnos un café donde doña Martha o simplemente prepararlo en la sala de profes.
¡Wabe señora Ministra! Ahora nuestras pausas son para dar desayuno a nuestros hijos, para encender la lavadora o para preparar la comida.
Se equivoca señora Ministra cuando nos juzga tan duramente.
Detrás de las pantallas de nuestros hogares hay un profesor haciendo clases con hijos en su brazos, con labores domésticas, siempre pendientes, con largos tiempos de preparación de clases, elaboración de guías, con un espíritu de enseñanza que usted ciertamente no comprende.
****Utilizamos nuestros recursos, internet, computador, datos, teléfono para llegar a nuestros estudiantes muchas veces de manera personalizada y en horarios extendidos, incluso fines de semana y noches.***
Volveremos a clases felices pero cuando nuestros niños, jóvenes y nosotros tengamos las condiciones sanitarias necesarias para hacerlo.
Verónica Apablaza Yañez
Adaptación mía.