Don José Inocencio Chincá, uno de los más grandes próceres de la Independencia colombiana, quien fallecería el 28 de julio de 1819 en Tibasosa, Boyacá.
Hernán Alejandro Olano García.
Como «Lancero ilustre», título que me concedió la Alcaldía de Trinidad, Casanare, creado en recuerdo de los lanceros del Pantano de Vargas, es un placer hablar del sargento nacido en 1798 nació en las llanuras de Tame, Arauca, don José Inocencio Chincá, uno de los más grandes próceres de la Independencia colombiana, quien fallecería el 28 de julio de 1819 en Tibasosa, Boyacá, tres días después de la batalla del Pantano de Vargas.
El nombre de Inocencio Chincá – de origen indígena, representa el valor de la raza y el coraje de una casta de luchadores, cuya gallardía, valor y entrega, en desarrollo de Campaña Libertadora, son ejemplo para la nación colombiana.
En Tibasosa, como reconocimiento a este héroe, la Primera Brigada del Ejército Nacional, construyó con el apoyo del cuerpo de sargentos, un obelisco, en el cual está representado el prócer en una columna que finaliza con una mano que sostiene una lanza y que significa la fuerza, la entrega y el apoyo al valor que dejo este héroe en desarrollo del combate.
Chincá, guerrero de valor, formado en el arte de la caballería indómita del llano, se consagró como uno de los grandes próceres de la independencia colombiana y su legado perdura en el tiempo.
A órdenes del Congreso de Venezuela y, cumpliendo con el juramento que en el monte Capitolino de Roma había pronunciado muchos años antes Simón Bolívar ante su maestro Simón Rodríguez.
Llegaron el 12 de junio a Tame, donde se hallaba el general Santander, «el organizador de la victoria», ese «doctrinario de la revolución de la independencia… y fundador de las instituciones de la República»; aunque lo cierto es que «Nariño es la Patria, Bolívar la Independencia y Santander la República»
Tame fue el lugar en el cual algunos jóvenes se unieron al ejército libertador y, cuatro tameños, entre los cuales estaba José Inocencio Chincá, serían protagonistas en la Batalla del Pantano de Vargas.
En Vargas, Bolívar perdió finalmente 104 hombres entre ellos al coronel James Rook, jefe de la Legión Británica y, del lado de Barreiro 300 bajas, aunque iba ganando la contienda hasta que el Libertador al verse perdido le dijo a Juan José Rondón «el descamisado de la libertad»: «Coronel, salve usted la Patria».
Allí, el sargento segundo Inocencio Chincá, quien había sido uno de los héroes de la batalla de Queseras del Medio en el llano venezolano, lo cual le valió ganarse de manos de Bolívar la «Orden de los Libertadores». Chincá caería de su caballo en Vargas, siendo atravesado por un lanzazo del capitán español Ramón Bedoya, quien lo dejó herido de gravedad, infectándose las llagas que se volvieron purulentas erupciones de materia y sangre, que se combinaron con delirantes calenturas y maldiciones contra Bedoya, hasta que tres días después, falleció en Tibasosa «la villa recatada entre huertos», como la definiera Ramón C. Correa.
Muchos fueron las víctimas de ese encuentro, pues en Paipa, el coronel Rook, de quien ya hicimos mención, antes de morir dijo: «¡Viva la Patria!» y al preguntarle si la de su origen, él repostó: «La que me ha de dar la sepultura».
Homenajes al sargento Chincá:
La Escuela Militar de Suboficiales «SARGENTO INOCENCIO CHINCÁ» forma los futuros suboficiales del Ejército, con fundamento en principios y valores institucionales, en la doctrina militar terrestre y en la aplicación de tecnologías modernas, competente para liderar, comandar, conducir y administrar una escuadra, inspirados en su vocación de servicio, para alcanzar la victoria con efectividad y transparencia y se proyecta como Centro de Educación Militar factor de desarrollo tecnológico, cultural y ético, con reconocimiento en excelencia académica militar a nivel nacional e internacional por sus programas tecnológicos y de especialización, fundamentados en la investigación.
Igualmente, en Barranquilla, Atlántico, existe un Colegio Distrital con ese nombre; otro en Ibagué, Tolima de corte militar, como el de Sogamoso, Boyacá y, en Tame, Arauca, lleva ese nombre otro colegio civil, al igual que en el municipio de Fortul, Arauca.
El Ejército Nacional, otorga la medalla Inocencio Chincá y la Escuela de Suboficiales una moneda conmemorativa:
Aún son pocos los reconocimientos a la memoria de un bardo colombiano, que dejó el legado de su nombre, el cual perdura en el cuerpo de suboficiales colombianos que se forman en el Alma Máter de Tolemaida, en la Escuela que lleva el nombre de este joven, quien es fecundo en el recuerdo, pero quien no dejó descendencia consanguínea.
La Escuela Militar de Suboficiales «SARGENTO INOCENCIO CHINCÁ» forma los futuros suboficiales del Ejército, con fundamento en principios y valores institucionales, en la doctrina militar.