Viviana Marcela Pedraza Serrano
El 2021, inició con 84 millones de casos confirmados en el mundo, 1.850.000 muertes y un balance según el cual se requiere que más del 80% de la población sea inmune para disminuir el riesgo de contagio por covid-19.
Para ello, se desarrollaron vacunas anti covid cuya efectividad es mayor del 85% empezado a aplicarse en Estados Unidos e Inglaterra como antídoto eficaz para disminuir el riesgo de contagio del coronavirus Covid-19.
No obstante, y mientras empieza el plan de vacunación en Colombia, el desafío del presidente de la república y de los mandatarios de las entidades territoriales esta más vigente que nunca. El reto, prevenir la rápida propagación del virus, tener el control de la ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y evitar que las muertes causadas por esta pandemia sigan en aumento.
El panorama cada día se encrudece, pues además que no se ha aplicado la primera vacuna en territorio colombiano, el desorden social que no distingue clase, género, edad, religión ni raza, ha empezado a reinar, al punto que gobernadores y alcaldes han propendido por decretar toque de queda, pico y cédula e incluso declarado la alerta roja hospitalaria, haciendo un llamado a la población que no ha correspondido a las recomendaciones dadas por el gobierno nacional durante la emergencia sanitaria actual.
Muchos han flexibilizado las medidas de auto protección como el uso adecuado de tapabocas y el lavado frecuente de manos y han desconocido los protocolos de bioseguridad que se han expedido por sectores, con la excusa que la vacuna está cerca o con el pretexto que pueden prescindir de los elementos de protección personal porque van a un reencuentro familiar.
Estos pretextos han dificultado el control en la propagación del virus, incrementado el riesgo de contagio y por tanto, las estadísticas de personas contagiadas o fallecidas por SARS-CoV-2 han ido en aumento.
El llamado es responsabilizarnos de nuestro cuidado, pues es deber acatar el aislamiento selectivo y distanciamiento individual responsable decretado por el gobierno nacional y cuyo pilar fundamental es el confinamiento consciente.
A las autoridades públicas no puede exigirle lo imposible, y enfrentar a la pandemia, no es un tema exclusivamente estatal sino de corresponsabilidad, al punto, que si hoy se demandara al Estado para pretender su sanción por los efectos de la pandemia, mal haría el juez contencioso administrativo en condenarlo de manera automática sin hacer un análisis pormenorizado que incluya la responsabilidad de la propia víctima del daño .
