Guillermo Romero Salamanca
Shakira cumplió 48 años.
Shakira no tenía los 9 años, cuando su padre, don William Mebarak la llevaba a los medios de comunicación de Barranquilla para darla a conocer y decirles a todos que esa niña sería la cantante más grande de Colombia.
Era una niña tímida, con un pelo negro ensortijado y con botas hasta la rodilla. Su padre la cogía de la mano y la presentaba como su mejor producto, su experiencia como vendedor, pero la pequeña Shakira cuando le daban oportunidad de expresarse ante un micrófono, lo hacía como una persona mayor.
Era una joya que deambulaba de medio en medio. Édgar García Ochoa, un periodista de la región sabanera y costeña de Colombia, dedicado a entrevistar artistas y a organizar campañas sociales en pro de los menos favorecidos, les prestó atención y los invitó a participar en las fiestas para quinceañeras de escasos recursos. De tal forma, la gran Shakira tuvo como sus primeros escenarios, esos salones cálidos y repletos de jóvenes que soñaban con grandes festines y príncipes azules. En esas oportunidades se llevaron las voces de la cantante que ha ganado todos los premios posibles de la música.
No pasaron muchos años antes de que sus padres determinaron viajar desde Barranquilla para residenciarse en Bogotá. Opción que les cambiaría la vida, pero era el riesgo por dar a conocer en el mundo a esta compositora.
ENTRE MEDIOS Y SOLLOZOS
Don William siguió con la tarea de llevarla a los medios de comunicación. No faltaron periodistas, emisoras, programas de televisión, promotores discográficos, empresarios que no conocieran a Shakira. Hoy todos ellos se arrogan un derecho legítimo para decir que le apoyaron en cualquier momento.
Muchas noches, al regreso de esas entrevistas, las almohadas de la casa fueron testigos de sus lágrimas y su angustia. ¡Qué difícil era convencer a la gente!
La única multinacional del momento era CBS y allá fue don William Mebarak con Shakira. Después de rogar y de insistir, don Carlos Gutiérrez –viejo zorro del disco—le vio talento y después de escuchar a sus promotores y de analizar cada uno del pro y contra, le firmó un contrato por dos discos.
Era el primer escalón de la carrera artística de Shakira. Pero con el instinto como único recurso para seguir adelante hicieron de Shakira una guerrera de tiempo completo. Comenzó a lidiar con programadores radiales, con promotores que le exigían más cosas de las que ella les podía dar y con empresarios ambiciosos e insensibles.
Hoy, todos los diarios han publicado notas y entrevistas con ella. Cada seis segundos suena una canción en el mundo. Si se amontonaran sus discos uno sobre el otro, se podrían hacer otras torres gemelas de Nueva York.
Ahora, a sus 48 años, desde Barranquilla sigue dando noticia. Es multimillonaria, se olvidó de Piqué y goza de la popularidad que buscaba, pero muchos de sus sueños no se han cumplido o simplemente los dejó en el olvido.

