Canciller marroquí, el Sr Nasser Bourita
En las últimas semanas se ha podido seguir en varios medios de prensa internacional la crisis bilateral entre Marruecos y España, generada a raíz de la decisión de Madrid de acoger, en su territorio, con documentos falsificados y bajo una identidad argelina usurpada, para su hospitalización, al líder separatista del polisario Brahim Ghali, individuo perseguido por la justicia española, sin siquiera informar a las autoridades marroquíes, obviando así la relación de confianza que prevalecía entre los dos países vecinos y socios.
Brahim Ghali quien está siendo procesado, por la justicia española, tiene múltiples denuncias por graves hechos relacionados con crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, crímenes de violación y graves violaciones de los derechos humanos. Por lo tanto, para Marruecos, se trata de un caso de Estado de Derecho, de aplicación de la ley española, en primer lugar y de intervención de la justicia española.
Según fuentes periodísticas, a lo largo del desarrollo de este caso entre los dos países, España ha justificado el acto, por motivos humanitarios, en lugar de sacar las conclusiones de este grave hecho contra un país socio, haciendo caso omiso de sus llamados a presentar las explicaciones válidas y las motivaciones reales de esta acción inédita en la historia de las relaciones bilaterales.
En concordancia con varios medios, para Marruecos, España ha intentado desviar la atención de la opinión pública con el fin de ocultar el verdadero origen de la crisis marroquí-española que se remonta al 17 de abril, prefiriendo mirar hacia otro lado en relación con la presencia en el territorio español de este separatista, sabiendo que es una cuestión fundamental para el país y su pueblo, ya que se trata de un acto contra sus intereses estratégicos, y un acto desleal que no respeta ni siquiera la dignidad y los intereses de las víctimas españolas.
Según el Canciller marroquí, el Sr Nasser Bourita, el contexto de la crisis es bilateral, nacida de una actitud hostil de España y no tiene nada que ver con Europa, añadiendo que ha sido creada por una decisión nacional de España sin concertación con sus socios europeos de admitir a personas con una identidad falsa en el territorio de la UE.
Con base en las declaraciones del Canciller marroquí en medios nacionales e internacionales, se intenta desviar el debate hacia una cuestión migratoria que realmente no existe, ya que lo que hay es un problema de confianza, de respeto mutuo con el socio directo en una situación que el propio país ibérico ha creado, tras dejar entrar fraudulentamente a este criminal de guerra y depende de él encontrar la solución.
Para concluir, hay que recordar que la decisión tomada por Madrid, tiene una relación estrecha con un tema fundamental para Marruecos, ya que se trata de la cuestión del Sahara que encabeza las prioridades de la diplomacia de este país y de los adversarios de su integridad territorial, que operan a través del grupo separatista del polisario liderado por Brahim Ghali.
