Ha muerto el más grande cantante de música mexicana de los últimos 40 años. Hizo lo que quiso. Conoció los mejores escenarios de América Latina y de Estados Unidos. Con estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, multitud de discos de oro, plata, platino, titanio y uranio.
Cantó con los más representativos cantantes de Estados Unidos, de Latinoamérica y de España.
Su muerte tenía que ocurrir un 12 de diciembre, precisamente el día que México, Centroamérica y buena parte de Estados Unidos celebran el Día de la Virgen de Guadalupe.
De hecho, uno de los temas más sonados en estos días es «El martes me fusilan», tema que fue escrito en épocas de la guerra cristera, cuando algunos políticos pretendieron acabar a plomo y espada a cuando seguidor de Jesús encontraran en su camino.
*****
Vicente cantó en todos los canales de televisión, en más de 15 mil estaciones de radio. Su voz inundó las plataformas musicales y en el mundo los mariachis entonaron sus canciones.
Es lo que puede llamarse, un verdadero ídolo.
La gente lo quiso. Le siguió en los escenarios, le compró canciones y adquirió toda clase de souvenirs. Pintaba caballos. Filmó más de 50 películas y se mostró como el verdadero «macho». Apoyó a decenas de jóvenes figuras y visitó a los mandatarios de casi toda América Latina.
Sólo en Venezuela no le permitieron cantar y ocurrió durante el gobierno de Hugo Chávez.
El primer país que visitó fue Colombia, en ese viaje se sorprendió que la gente lo reconociera en la calle y Jorge Barón lo invitó a un almuerzo en su casa.
Hasta ahora comienza la leyenda de Vicente Fernández.
******
En Colombia surge un híbrido musical muy peligroso. Se trata de una mezcla entre vallenato romántico, música popular y el ritmo denominado Nueva Ola.
Los muchachos se suben al escenario, generalmente alicorados, luego comienzan con una serie de abrazos y besos que llegan a la melosería. Con vocecitas diminutas entonan algunas canciones populares y los seguidores, también imbuidos en el éxtasis del momento, les parece gracioso ver a estos personajes en la tarima.
Estos muchachos no saben el significado de «concierto», ni mucho menos de «presentación», es escasamente una actuación llena de humo, voces estridentes y letras de baja categoría.
Tal vez siguiendo a Diomedes Díaz y otros artistas que consumen licor en la tarima, hacen el ridículo y engañan a sus seguidores.
****
Nada más triste que ver espectáculos de Jean Carlos Centeno con el nuevo marido de Paola Jara o de esta con Ana del Castillo.
Son tristes espejismos de lo que puede ser un gran espectáculo.
*****
Muchos artistas se deslumbran con el manejo de las redes sociales. Algunos imitan a los políticos con el trabajo en bodegas.
Se conoce que los millones de visitas que tienen son compradas y eso, de verdad, es un engaño no sólo para ellos mismos, sino para quienes pretenden ser sus seguidores.
Pasa lo mismo que con las encuestas que las pagan los interesados y les dicen: «¿cómo quieren salir?» y entonces «entrevistan» a mil o mil quinientas personas en el país y dan una tendencia.

