Estamos en época electoral y el sainete político ofrece un libreto digno para una gran serie de televisión.
Una mujer que atrapa con sus besos y otras cosas a uno de los líderes de la Costa Atlántica. Rico, potentado, poderoso. Casado pero que cae en las riendas del amor. La señora en mención llega al Congreso, luego cae por unas denuncias, va a la cárcel. De ahí huyó en una espectacular escena digna de Hollywood. Llega a Venezuela donde el régimen de Maduro le brinda protección.
Luego la señora determina –como prófuga de la justicia- hacer declaraciones ante los medios de comunicación –ávidos de escándalos de política y sábanas—y de las Cortes de Justicia, hablar sobre su vida, sus romances y sus campañas.
El país morboso averigua por más cosas y la novela sigue en primer lugar de sintonía.
Un ex rector de una prestigiosa universidad, un día sale despeinado almorzando en una plaza de mercado, rechaza las banderas rojas para llegar al poder. Dice que está de acuerdo con la legalización de la marihuana y las libertades.
Un anciano que a punta de madrazo limpio gobernó a una ciudad mediana en el país intenta llegar al poder. Putazos acá y allá. Con el empuje de su región pretende poner mano dura a la situación y la novela pone más ingredientes a los espectadores que no se mueven de las sillas para ver la continuación.
Otro candidato da bandazos acá y allá. De pronto con su cara de puño sale con ideas de continuismo y de favoritismo. Una congresista calificó de bestias y de brutos a medio país. Dicen que está en sus cabales, pero la gente la mira atónita.
La novela sigue en sintonía con los romances, de acá y allá, infidelidades por doquier. Amoríos prohibidos, pero todo vale para llegar al poder.
Los periodistas mueven sus cámaras y grabadoras de un lugar a otro. Les interesa el escándalo.
El candidato de las mayorías aparece borracho dando un discurso. Su principal alfil lo graba y a la gente le parece excelente. Al fin y al cabo, este es un país donde el alcohol patrocina al deporte. Los padres les cascan a sus mujeres cuando llegan borrachos a sus casas, los hijos crecen con ese remordimiento de ver esa violencia en el hogar y todo parece normal.
El candidato del gobierno amenaza y dice textualmente: «Que se vaya a la mierda el alcalde de Cali». Zuluaga que es su apellido se cree el todo poderoso y el sucesor del innombrable..
Todo se perdona, se aplauden esas cobardes situaciones.
La comedia política origina toda una novela para los primeros lugares de sintonía en el mundo.
Mientras tanto, bandidos y delincuentes de todos los pelambres asaltan la buena fue de los colombianos. Oro, plata, coltán, cobre, carbón y otras riquezas salen de contrabando por las fronteras. Cocaína, marihuana, opio, pepas pululan por toneladas en las vías y mares.
Departamentos como Arauca, Cauca, Norte de Santander y la Amazonía son presas fáciles para las fechorías.
Pero el sainete continúa, entre romances, disputas callejeras, borrachos en la tarima y olvido de Colombia.
La próxima novela sería sobre la mafia del deporte, los acosos sexuales a los deportistas, las peleas de las estrellas del fútbol y el morbo de los comentaristas para obtener sintonía.
¿Qué más espectáculo desean? ¿Algo más denigrante?

