Actualidad, TOP

Sexualidad: SEXO & VIH-SIDA

El shock que generar enterarse que se vive con VIH puede hacer que la persona abandone el sexo radicalmente de su vida,  por el temor a contagiar a su pareja.

 

Luz Andrea Jaramillo

Psicóloga Terapeuta Sexual

Especial para Primicia

 

Como preámbulo a la conmemoración del día internacional de la lucha contra el SIDA, en la ciudad de Neiva, se realizo el VI foro de sensibilización sobre VIH-SIDA, organizado por la fundación RAP (Red de Apoyo Psicológico), en donde se expusieron diversos temas entorno a esta enfermedad. Dentro de las discusiones que se generaron, se analiza la efectividad de los programas que se están llevando a cabo hoy en día en Colombia, pues cada día se ofrecen más servicios de prevención y educación pero el índice de pacientes infectados va en aumento. Aunque no siempre sucede, la mayoría de las personas que son diagnosticadas con VIH cambian sus sentimientos hacia el sexo, haciendo que su deseo e interés por el mismo disminuya, estas fluctuaciones naturales del deseo sexuales se presentan frecuentemente, generando un intermitente deseo de mantener relaciones sexuales.

El shock que generar enterarse que se vive con VIH puede hacer que la persona abandone el sexo radicalmente de su vida, o que lo disminuya sustancialmente por el temor a contagiar a su pareja, en el caso de tener pareja estable o existir un sentimiento real, o por el contrario puede generar rabia hacia sí mismo, se puede ver menos deseable sexualmente, siente desprecio por la forma como ha llevado su vida o la lleva hasta ahora, en muchos casos puede ocasionar también que se pierda la confianza en sí mismo de poder realizar un sexo como lo venía haciendo. El diagnostico de VIH puede generar pensamientos negativos hacia la misma persona y un grado de discriminación.

Dentro de las múltiples dificultades que se presentan después de un diagnostico de VIH, entre los que esta la demora en la atención en los centros de salud, la demora en la autorización del tratamiento y vulneración de los derechos humanos, llegan también los problemas sexuales, que aunque no son efecto directo del virus en sí, son efectos secundarios del mismo diagnostico, de los tratamientos y de los cambios hormonales, personales, conyugales y sociales.

Optimizar el tratamiento contra el virus sigue siendo, por supuesto, preocupación puesto que se debe propender por cuidar la salud cardiovascular, el colesterol y mejorar más la calidad de vida. Los trastornos sexuales son una preocupación frecuente de las personas viviendo con VIH y sus parejas. Los tratamientos antirretrovirales provocan un déficit de Hormonas; estudios publicados en prestigiosas revistas como American Journal of Medicine, AIDS and Journal Clinic of Endocrinology encontraron que hasta un 45 % de los hombres con SIDA y hasta un 20 a 30% de los infectados por VIH (etapas previas de la enfermedad) tienen un déficit de hormona sexual masculina llamada testosterona. La disminución de esta hormona determina síntomas similares a los de la andropausia en hombres no infectados por el virus, como: cambios en el metabolismo, crecimiento de la mamas, pérdida de músculos y aumento de la grasa abdominal, erecciones espontáneas menos frecuentes, mayor tiempo entre una erección y otra y mayor necesidad de estímulos físicos (requiere de más caricias) para tener una erección, la que logra en forma más lenta. Tienen gran disminución del deseo sexual, menor apetito sexual en general y con la propia pareja y gran dificultad en mantener la erección que fue capaz de lograr. También ocasiona trastornos en el carácter y los afectos. Ensayos terapéuticos con administración de testosterona mostraron mejoría sustancial en la calidad de vida, aumento de la libido y disminución de la fatiga y la depresión. Increíble, pero todo esto es dado por la disminución única de la testosterona; y llegando mas allá de lo fisiológico, las personas que viven con el virus pueden llegar a generar problemas en la respuesta sexual, trastornos en el deseo, en la excitación y en el orgasmo, veamos más detalladamente esto.´

Las emociones, los pensamientos y los deseos frente al sexo de una persona que vive con el virus se disminuyen, a tal grado que no sientes deseos de estar sexualmente con una pareja por temor a ser rechazado, rotulado, señalado, agredido en su ego, este miedo imposibilita su contacto social, pues su temor se generaliza aun cuando lo que pretenda no sea un coito, también puede estar presente el miedo a que alguna persona a quien se le haya contado sobre el diagnostico comente sobre esta situación, es más, e temor estriba en el hecho de estar más prevenidos en las personas con las que mantiene intimidad, pues conoce de los riesgos para el mismo no cuidarse o protegerse. En ocasiones, se debe a que no desean correr ningún riesgo de transmitir el virus a terceros, pero otro motivo podría ser que prefieran mantener relaciones sexuales sin preservativo. Esto puede ser una experiencia placentera e íntima, pero existen otros riesgos sanitarios para las dos personas, como la posibilidad de adquirir otra infección de transmisión sexual.

La ansiedad desestabiliza el control sexual de las personas, haciendo que se generen disfunciones en la excitación, mas notorio y problemático en los hombres, ay que impide la erección, pues e nivel de exigencia se torna mayor y su rendimiento menor, lo cual lleva una preocupación excesiva, esta misma ansiedad lleva a las personas que conviven con el virus a aumentar la practica de la ingesta de alcohol como medio depresor para olvidar o soportar una vida con VIH, ya sabemos que el alcohol inhibe el funcionamiento en la respuesta sexual, aumenta también el consumo de sustancias psicoactivas, las trasnochas, excesos en la alimentación o déficit del mismo, lo que no proporciona salud al individuo y altera su normal funcionamiento físico. La llegada de la depresión se hace inminente, pues la tristeza, melancolía de lo que fue su vida y lo que será lleva al infectado a reducir su capacidad de esfuerzo,, por lo que se ve obligado a consultar al medico y de tener una real depresión le formularan antidepresivos que tiene como efecto secundario falencias en la respuesta sexual, y volvemos nuevamente con o antes mencionado, también es recurrente ver la eyaculación precoz, pues el hombre con la ansiedad no logra controlar la llegada de su eyaculación, y aquí vemos problemas con el orgasmo.

La psicoterapia sexual acude en ayuda a estas dificultades, pues el manejo no solo es sexual en los pacientes con VIH, sino que es mas holístico, los medicamentos existentes en le mercado como viagra, cialis y levitra, ofrecen una ayuda inmediata, pues en 10 minutos se puede obtener una erección, pero no ofrece la solución para el deseo o la eyaculación precoz, ni disminuye la ansiedad o la depresión, además causa un cierto grado de dependencia, la terapia sexual, aunque de acción mas dilatada provee de una reducción de ansiedad y depresión, no genera dependencia y su acción es permanente, además de los beneficios de aprender a vivir correctamente con el virus, y llevar una sexualidad verdaderamente responsable.

Las ayudas, como los juguetes sexuales, ofrecen una ayuda lúdica, diversa y efectiva, el anillo vibrador, por ejemplo, que se coloca en la base del pene, genera mayor circulación de sangre hacia los cuerpos cavernosos, generando una erección mas fuerte y duradera, además la vibración ayuda a mantener la excitación en el hombre y masaje el clítoris de la mujer en la penetración, un articulo sencillo, económico y practico que no causa daño, en cambio si, una solución a ciertos problemas de pareja cuando la psicoterapia no esta a la mano. Buen día.

Dentro de las múltiples dificultades que se presentan después de un diagnostico de VIH, entre los que esta la demora en la atención en los centros de salud, la demora en la autorización del tratamiento y vulneración de los derechos humanos.La ingesta de alcohol como medio depresor para olvidar o soportar una vida con VIH, ya sabemos que el alcohol inhibe el funcionamiento en la respuesta sexual, aumenta también el consumo de sustancias psicoactivas.