Noticias, TOP

Carlos Caicedo: LA SOMBRA DE LA PERSECUCIÓN POLÍTICA

Carlos Caicedo, gobernador del Magdalena, muestra una favorabilidad del 78% en la imagen

 

 

 

Entre el Respaldo Popular y la Sombra de la Justicia

 

 

Javier Sánchez 

La ascendente trayectoria política de Carlos Caicedo en el Magdalena, desde el Movimiento Político Fuerza Ciudadana, se dibuja en un lienzo de victorias electorales empañadas por persistentes controversias legales y administrativas. A pesar del fervor popular que lo ha catapultado a cargos importantes, una acusación de homicidio que se extiende por dos décadas y la anulación de su elección como gobernador han marcado su ejercicio del poder. Para Caicedo y sus seguidores, la narrativa de una «persecución política» orquestada por sectores tradicionales se erige como la explicación de sus recurrentes obstáculos judiciales.

El caso de homicidio agravado, que se remonta al asesinato de un estudiante de la Universidad del Magdalena en 2005, cuando Caicedo era rector, ha sido un lastre constante. Tras una detención inicial y un largo proceso judicial, fue absuelto en primera instancia en 2018, solo para ver esta decisión revocada en 2021 por el Tribunal Superior de Santa Marta, que lo condenó por homicidio culposo por omisión al considerar negligente su responsabilidad en la seguridad del campus. La batalla legal continúa con recursos pendientes ante la Corte Suprema.

Paradójicamente, el respaldo popular se ha materializado en triunfos como la Alcaldía de Santa Marta (2012-2015) y la Gobernación del Magdalena (2020-2023), aunque esta última se vio truncada por una anulación del Consejo de Estado debido a una inhabilidad contractual. A pesar de estos reveses, Caicedo y su movimiento político mantienen una fuerte presencia en la región, aunque él mismo enfrenta limitaciones para volver a postularse.

La defensa de Caicedo se centra en la tesis de una persecución política, argumentando la instrumentalización de la acusación de homicidio, la influencia de intereses particulares en las decisiones judiciales y la anulación de su gobernación como una maniobra para frenar su proyecto de transformación. El masivo apoyo electoral se presenta como prueba del rechazo ciudadano a esta supuesta persecución.

En conclusión, la situación de Carlos Caicedo es un complejo entramado de respaldo popular y desafíos legales. Mientras sus seguidores ven en sus problemas judiciales una estrategia para apartarlo del poder, las decisiones judiciales se basan en procesos establecidos, generando una controversia sobre la interpretación de los hechos y la aplicación de la ley. El futuro político de Caicedo pende de las resoluciones finales de los recursos legales en curso.