La vacuna 17D contra fiebre amarilla ha salvado millones de vidas, pero su eficacia podría disminuir frente a nuevas variantes del virus.
Salud
Una variante del virus de la fiebre amarilla detectada en Leticia, Amazonas, estaría desarrollando mecanismos de evasión inmunológica frente a la vacuna 17D, utilizada globalmente durante décadas. La advertencia proviene del Laboratorio Genómico One Health de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, que lidera un programa de vigilancia genómica en diversas regiones del país.
El hallazgo, resultado de un programa internacional de preparación pandémica en colaboración con la Abbott Pandemic Defense Coalition, revela que el virus asociado al genotipo sudamericano 2 presenta mutaciones que podrían comprometer la eficacia de la vacuna 17D. «No estamos diciendo que la vacuna no sirva, sigue siendo fundamental para prevenir la enfermedad grave, pero estos cambios genéticos sí nos llevan a pensar que el mundo necesita una nueva vacuna contra la fiebre amarilla», explicó el profesor Juan Pablo Hernández, director del Laboratorio One Health de la UNAL Sede Medellín.
La situación se agrava por la reaparición de la enfermedad en zonas donde antes no circulaba, como el sur del Tolima, y una letalidad del brote actual que supera el 40%. Según los investigadores, factores como el cambio climático, la deforestación, la minería y el desplazamiento humano han aumentado el riesgo de contacto con el ciclo selvático de la enfermedad, impulsando al mosquito vector hacia zonas andinas.
Ante este panorama, el equipo de One Health insiste en la necesidad de acciones urgentes:
- Campaña nacional de vacunación: Priorizando las zonas de riesgo.
- Mejorar el registro de vacunación: Para tomar decisiones efectivas.
- Desarrollo de nuevas vacunas: La UNAL participa en un proyecto para desarrollar vacunas contra la fiebre amarilla, el Zika y el chikunguña.
- Control de vectores: Implementar campañas para eliminar criaderos, distribuir toldillos y fumigar.
«No podemos esperar a que el virus se vuelva urbano, porque ahí sí sería catastrófico», advierte el profesor Hernández. Aunque el brote se mantiene en el ciclo selvático, los casos siguen aumentando, y la llegada del virus a zonas urbanas podría desencadenar una epidemia con alta carga en UCI y mortalidad. El llamado de los científicos es claro: confiar en la vacuna actual, reforzar la inmunización y no subestimar la letalidad de esta enfermedad.