Elon Musk abandona el Gobierno de Trump «decepcionado»
El magnate Elon Musk ha confirmado su salida de la administración de Donald Trump, marcando el fin de un turbulento período en el que lideró el controvertido Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Su partida, aunque esperada, se produce en medio de crecientes tensiones y un desacuerdo público con las políticas económicas del presidente.
Musk, CEO de Tesla y SpaceX, había asumido el rol de «empleado especial del gobierno» tras la asunción de Trump, con la misión de identificar y eliminar el gasto público ineficiente. Sin embargo, su incursión en la burocracia federal estuvo marcada por la polémica y un aparente descontento con la dirección de algunas decisiones presidenciales.
La «Gran y Hermosa Ley»
La gota que rebalsó el vaso fue la «Gran y Hermosa Ley» (Big, Beautiful Bill) propuesta por Trump, un paquete que incluía recortes de impuestos multimillonarios y un aumento en el gasto de defensa. Musk, quien había prometido reducir el déficit federal en billones de dólares, expresó su profunda decepción con esta iniciativa.
«Creo que una ley puede ser grande o puede ser hermosa, pero no sé si puede ser ambas», declaró Musk en una entrevista, criticando que el proyecto de ley socavaba directamente su trabajo en la reducción del gasto y, a su juicio, aumentaría el déficit. Este comentario público fue un claro indicio de la fractura en la relación entre el empresario y el presidente.
Choques Internos
Aunque su salida se alinea con el cumplimiento de su tiempo máximo como «empleado especial» (130 días en un período de 365), las desavenencias con Trump y miembros de su gabinete eran cada vez más evidentes. Fuentes cercanas a la Casa Blanca reportaron tensiones y confrontaciones por el enfoque de Musk en sus recortes de gasto y su intento de reformar agencias federales.
La incursión de Musk en el gobierno de Trump fue vista como una alianza volátil desde el principio, combinando el espíritu disruptivo del empresario con la agenda de «desmantelamiento» del presidente. Si bien Musk agradeció a Trump por la oportunidad de «reducir el gasto derrochador», su partida subraya las complejidades y los desacuerdos que pueden surgir cuando figuras prominentes del sector privado intentan navegar el intrincado mundo de la política gubernamental.
Con su tiempo en el DOGE concluido, Musk ha manifestado su intención de reocupar su atención en sus propias empresas, dejando atrás un capítulo gubernamental que, para él, parece haber terminado con una nota de «decepción».