Diálogos de Paz de Colombia pueden hacerse en El Vaticano.
Javier Sánchez
Cada vez que el presidente Gustavo Petro se aleja del ojo público, la maquinaria de la oposición entra en ebullición. Partidos tradicionales y medios de comunicación, a menudo vinculados a influyentes empresarios, se lanzan a tejer «películas» sobre el paradero del mandatario, una dinámica que ni siquiera la primera dama, Verónica Alcocer, replica con el mismo fervor. La controversia, enraizada en las recurrentes ausencias presidenciales, se ha convertido en un termómetro constante de la tensión política en Colombia.
Las Horas Perdidas
No se trata de una única «desaparición», sino de un patrón. Agosto de 2023 fue un hito, cuando Petro, durante la Cumbre Amazónica en Brasil, no asistió a citas clave. La Casa de Nariño argumentó «asuntos urgentes» o «mal tiempo», pero las dudas persistieron por unas 24 horas. El ex canciller Álvaro Leyva ha alimentado la hoguera, mencionando ausencias en París o Davos, aunque el presidente siempre ha desmentido, alegando «agenda privada» o visitas culturales. Más recientemente, a finales de mayo de 2025, una ausencia de casi 48 horas, sin participación en la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe en Montería ni actividad en X (antes Twitter), reavivó las preguntas.
La Oposición al Acecho
Para la oposición, la ausencia de Petro es un maná. «Definitivamente no pueden vivir sino buscándole algo al Jefe del Estado para ganar visibilidad», sentencian algunos. Vicky Dávila, una de las voces más estridentes, no tardó en encender su editorial: «¿Dónde está Gustavo Petro? Lleva 3 días perdido, nadie da razón de él. No trina, e incluso, no asistió a la Cumbre de Presidentes del Caribe, en donde él era el anfitrión… Esto es SEGURIDAD NACIONAL. ¿Se trata de un episodio más de lo revelado por el ex canciller Álvaro Leyva? ¿O Petro no está en capacidad ya de GOBERNAR y hay que decirles la verdad a los colombianos y actuar?».
El empresario Mario Hernández, conocido por su cercanía a la ultraderecha, sumó su voz a la preocupación, aunque con un matiz económico: «No solo donde esté el presidente ¿dónde estarán nuestros impuestos?». Las redes sociales también se encendieron, con un tuitero sarcástico que preguntó: «¿Yo me pregunto, al ser presidente no puede pegarse una rumbita con algunos culitos, buen trago y pasar guayabo tranquilo?».
Del Silencio a la Estadística
Mientras la histeria opositora alcanzaba su punto álgido, Gustavo Petro rompió el silencio con un mensaje que viró el foco. Desde su cuenta de X, el mandatario respondió con datos, no con excusas sobre su paradero: «Hemos alcanzado la tasa de desocupación laboral más baja del siglo. Son cifras históricas: la tasa de desocupación más baja para un abril, desde que se puede hacer la comparación, es decir desde desestacionalizada, que permite hacer comparaciones mensuales, más baja de toda la serie también 8,8%. Con indicadores también históricos para las mujeres en un abril y los jóvenes en el trimestre febrero-abril desde 2007, que es desde lo que permite la medición hacer comparabilidad!!!».
El Telón de Fondo Político
A pesar de la respuesta presidencial, las inquietudes persisten. María Fernanda Cabal, desde su trinchera política, también cuestionó: «¿Dónde anda Petro? ¿Otra vez en agenda ‘privada’? Vive más perdido que atendiendo su cargo. Quizá mejor, con eso hace menos daño». En Bogotá, el alcalde Carlos Fernando Galán, desde un bando opositor distinto, lanzó un desafío más constructivo: «Bienvenido el debate, presidente. Es un debate que el país debe dar; démoslo con transparencia y con la información completa». Así, las ausencias del presidente Petro continúan siendo un catalizador de la polarizada política colombiana, un reflejo de la batalla por la narrativa y el poder en el corazón del país.