Destacadas, Internacional

COLOMBIA: NACIÓN DE FRONTERAS. TENEMOS VECINOS POR TODAS PARTES.

mar

 Las fronteras en el océano son varias, en el Pacifico y atlántico 

 

Gerney Ríos González

riosgonzalezgerney@gmail.com

Editor Internacional

Primicia

 

Colombia es un país después de Rusia y China (14) con el mayor número de fronteras, tiene trece a saber:

 

Fronteras terrestres:

 

Venezuela 2219 kilómetros

Brasil 1645 kilómetros

Perú 1626 kilómetros

Ecuador 586 kilómetros

Panamá 266 kilómetros

 

Fronteras marítimas: Costa Rica, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Jamaica, Estados Unidos, Honduras y una frontera prospectiva en la Antártida basada en la teoría de la defrontación que propicia la proyección geométrica de las porciones extremas de un área de dominio sobre otro territorio factible de presencia física de un país. Es el caso específico de Colombia con la prospectación al continente antártico de la isla malpelo.

 

Costa Rica un mal sabor

 

Diplomáticos y gobernantes se preocuparon en sofocar revueltas, surgidas antes y después de rescoldos de la Guerra Civil de los Mil Días y en estas actividades no tuvieron la malicia de preservar fronteras, sino por el contrario, malas negociaciones y torcidas interpretaciones del derecho internacional, que hicieron factible la pérdida de inmensos y ricos territorios reconocidos por la Corona Española.

Colombia-www

La ubicación estratégica de Colombia le hace compartir fronteras con varios países.

 

En 1880 es designado José María Quijano ministro plenipotenciario, para dirimir con Costa Rica el problema de límites y reclamaciones, no encontrando resonancia en la cancillería de San José, su capital. En tal virtud, se recurrió a terceros para zanjar el conflicto fronterizo y el 25 de diciembre del mismo año se dirigieron ambas partes en discusión, a los soberanos de Bélgica, España y al presidente de Argentina para que mediaran en la negociación. Terció Estados Unidos con una nota en la cual conminaba a las naciones en conflicto a no negociar territorios sin el visto bueno de esa nación.

 

Diplomáticos están de acuerdo en que la injerencia del poderoso Estado norteamericano en el conflicto colombo-costarricense mostraba las intenciones del gobierno de Washington para apoderarse de Panamá, y solo pasados dieciséis años dio su aprobación a la negociación entre “estados soberanos

 

Francia designó su comisión y Colombia nombró a Julio Betancourt protagonista de alegatos en procura de mantener soberanía y propiedad acerca de las costas en ambos mares centroamericanos. Colombia pudo mantener su mandato sobre la costa Atlántica, con el fallo del 11 de septiembre de 1900 proferido por Loubet, presidente de Francia, en el cual se fijaban definitivamente fronteras entre Colombia y Costa Rica. Se reconoció dominio total referente al escudo de Veraguas, bahía del almirante, bocas del toro, islas cercanas a Costa Rica y distantes del istmo de Panamá en el Atlántico y las islas orientales de Punta Burica en el Pacifico. Es decir, Colombia tenía jurisdicción en estos territorios.

 

En 1903 el gobierno de José Manuel Marroquín fue sorprendido por la decisión del gobierno de Costa Rica de no reconocer el arbitraje, esgrimió con resultados positivos para su causa, que Colombia había perdido sus derechos por la separación de Panamá.

 

En consecuencia, Costa Rica se hizo a esos territorios ante la cobarde actitud de funcionarios diplomáticos que aceptaron mansamente la decisión tomada por al país centroamericano.

 

En 1977, se rubrica el Tratado Fernández – Faccio, en San José, para la delimitación de áreas marinas y submarinas y cooperación marítima en el mar Caribe, ratificado por el Congreso de Colombia, pero no por el de Costa Rica.

En 1984 se firma el Tratado Lloreda – Gutiérrez, en Bogotá, para la delimitación de áreas marinas y submarinas y cooperación marítima en el océano pacifico, aprobado por el Congreso de Colombia, pero no el de Costa Rica.

 

En estos tiempos no se percibe ninguna situación que afecte a Colombia. Costa Rica juega papel esencial en la política de Centroamérica.

 

Es bueno recordar que el ex presidente de Colombia Francisco Javier Zaldúa, jurista y ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, proclamó en su momento un concepto que los colombianos NO podemos aceptar: “Colombia prefiere ceder territorio a enfrascarse en pleitos limítrofes”.

 

Honduras

Pisando cayos

El Tratado Esguerra – Bárcenas Meneses de 1928 no precisó los topes norte y sur, estableciéndose, por lógica autóctona, el límite entre Nicaragua y Honduras correspondiente a la latitud  14º 59´08´´.

 

El gobierno de Honduras protestó ante su homólogo colombiano, el 9 de marzo de 1984, debido a la visita efectuada por el presidente Belisario Betancur al cayo de Serranilla, argumentando que es su territorio insular.

 

Jamaica

La carta secreta

El 19 de noviembre de 1993 se firmó entre Noemí Sanín de Rubio, ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, y el canciller de Jamaica, Paul Douglas Robertson, un tratado de confines que establece la delimitación continua a través de líneas geodésicas, en el cual los campos de hidrocarburos o gas natural, que se encuentren en ambos lados de los linderos establecidos, deberán explotarse de tal manera que los recursos extraídos de los depósitos sean distribuidos en forma equitativa entre las dos naciones signatarias.

 

El 10 de diciembre de 1993 el Congreso de Colombia aprobó el tratado. El 14 de marzo de 1994 se canjearon los instrumentos de ratificación, entrando el acuerdo en vigencia.

 

Haití

Frontera inédita

Áreas marinas y submarinas fueron delimitadas en el mar Caribe entre Colombia y Haití, mediante el Tratado Liévano – Brutus en 1978, ratificado con cambio de notas y aprobado por los congresos de ambos países.

 

No existen litigios por cuanto se encuentran debidamente demarcados los confines. Las migraciones masivas de haitianos en su momento generaron problemas en menor escala en San Andrés y Providencia.

 

República dominicana

Con el tratado Liévano – Jiménez, firmado en 1978, ratificado por los respectivos congresos y con canjes de notas de confirmación en 1979, se delimitaron las aguas marítimas y submarinas entre Colombia y Republica Dominicana.

 

En la demarcación que Republica Dominicana ha adelantado con Venezuela se ignoraron áreas ya definidas para Colombia, patentizadas en el tratado de 1978. Por tanto es necesario vigilar el cumplimiento del pacto binacional y evitar un posible diferendo en el cual estaría envuelto soterradamente Venezuela.