El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que Israel e Irán han acordado un «alto el fuego completo y total», algo que todavía no ha sido confirmado por ninguno de los dos países.
WASHINGTON D.C. / TEHERÁN / JERUSALÉN –
En un movimiento audaz y característico, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado este lunes 23 de junio de 2025, el cese de las hostilidades directas entre Irán e Israel, bautizando al conflicto como la «Guerra de los 12 Días». El anuncio, emitido a través de su plataforma Truth Social, llega apenas horas después de que Irán respondiera con misiles a un bombardeo estadounidense sobre sus instalaciones nucleares. Sin embargo, la ausencia de una confirmación oficial por parte de las capitales directamente involucradas arroja un manto de duda sobre la proclamada tregua.
Un Alto al Fuego por Fases
Según Trump, ambas naciones han alcanzado un «alto el fuego total» que se implementará en fases. «¡FELICITACIONES A TODOS! Israel e Irán han acordado plenamente que habrá un ALTO AL FUEGO total (en aproximadamente 6 horas, cuando ambos países hayan completado sus misiones finales), durante 12 horas, momento en el cual se considerará que la guerra ha TERMINADO», escribió el expresidente.
El cronograma detallado por el republicano apunta a que «oficialmente, Irán iniciará el ALTO AL FUEGO y, a las 12 horas, Israel lo iniciará y, a las 24 horas, el mundo anunciará oficialmente el FIN DE LA GUERRA DE LOS 12 DÍAS». Trump no escatimó en felicitaciones, elogiando a ambas naciones «por su resistencia, coraje e inteligencia para poner fin a lo que debería llamarse «LA GUERRA DE LOS 12 DÍAS».
El Silencio de los Protagonistas
A pesar del resonante anuncio de Trump, la falta de una confirmación oficial o una declaración pública explícita por parte de Teherán y Tel Aviv es elocuente.
Desde Irán, no ha habido una respuesta directa a la proclamación del expresidente. Sus últimas declaraciones oficiales se centraron en la justificación de su ataque con misiles a la base de Al Udeid en Qatar, calificándolo de respuesta a la «agresión contra la integridad territorial y la soberanía de Irán». El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ya había advertido que Teherán estaba preparado para nuevas acciones si Estados Unidos persistía en su ofensiva. El Líder Supremo Alí Khamenei había sido categórico: «Responderemos a cualquier agresión» y «no nos someteremos al acoso de nadie».
La situación en Israel es similar. No ha emitido ninguna confirmación pública de un alto el fuego. De hecho, antes del anuncio de Trump, Israel había intensificado sus operaciones en Teherán, ejecutando lo que describió como la «oleada de ataques más extensa» hasta la fecha, impactando posiciones militares e infraestructura de seguridad iraní con una fuerza aérea considerable. La persistencia de las advertencias de evacuación emitidas por el ejército israelí para algunas zonas de Teherán, sumada a reportes de explosiones en la capital iraní, sugiere que la realidad sobre el terreno es mucho más compleja que el fin de hostilidades declarado desde Washington.
La disparidad entre el anuncio de Trump y el mutismo de las partes directamente implicadas subraya la naturaleza precaria de la situación. Si bien la intención de un alto el fuego podría ser genuina desde la perspectiva de Washington, la ausencia de validación por parte de Israel e Irán deja en el aire la verdadera resolución de un conflicto que ha mantenido en vilo al mundo.
La disparidad entre el anuncio de Trump y el mutismo de las partes directamente implicadas subraya la naturaleza precaria de la situación.