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Continente al Rojo Vivo: EUROPA ARDE

Olas de calor históricas baten récords y colapsan servicios

 

 

Carlos Andrés Lucero Carmona

Europa 

Primicia Diario 

El sur de Europa se lleva la peor parte de este embate térmico, aunque el calor extremo ya ha extendido sus garras a otras latitudes:

  • España se consume con máximas que han escalado hasta los 46°C, un récord histórico que ha llevado a ciudades como Barcelona a activar protocolos de emergencia.
  • En la vecina Portugal, el mercurio ha rozado los 46.6°C (en Mora, al oeste de Lisboa), superando incluso su registro de junio. Gran parte del interior del país permanece bajo alerta roja por riesgo de incendios.
  • Francia experimenta condiciones «nunca vistas», con temperaturas que han tocado los 41°C. Las autoridades han emitido alertas sanitarias y de incendios forestales, y la Torre Eiffel ha cerrado temporalmente su último piso. París, por su parte, ha encarado su primera alerta roja en un lustro.
  • Italia sufre con máximas de 40°C, y 21 ciudades, incluyendo Milán, Venecia, Florencia, Roma y Nápoles, se encuentran en alerta roja. Lamentablemente, ya se reportan fallecimientos relacionados con el calor.
  • Turquía lidia con incendios forestales avivados por fuertes vientos en la región de Esmirna, provocando evacuaciones y el cierre temporal de su aeropuerto.
  • Alemania no escapa a la canícula, con registros de hasta 38°C.
  • Bélgica, Austria y República Checa también padecen jornadas inusualmente cálidas, con termómetros que se acercan a los 40°C.

Precio del Calor Extremo

Esta ola de calor está cobrando un alto precio en diversos frentes:

  • Salud Pública: El riesgo de agotamiento por calor, insolación y el empeoramiento de afecciones preexistentes se dispara. La calidad del aire se resiente, la salud mental se ve afectada por el estrés térmico y la interrupción del sueño, y los sistemas sanitarios operan bajo una presión inmensa. Trágicamente, ya se han reportado muertes vinculadas al calor, incluyendo un bebé y un hombre en España, y un turista en Italia.
  • Incendios Forestales: El calor extremo y la sequedad son el caldo de cultivo perfecto para incendios devastadores, como se ha evidenciado en Turquía y Portugal.
  • Infraestructura: El sistema eléctrico ha cedido en puntos de París, y diversas industrias ven comprometidos sus sistemas de refrigeración.
  • Actividades Cotidianas: El sofocante ambiente ha llevado al cierre de escuelas, la limitación de horarios laborales al aire libre y cierres parciales de atracciones turísticas, como la Torre Eiffel. El transporte también enfrenta dificultades.

Un Manto de Precaución

Ante la magnitud de la crisis, países y ciudades han puesto en marcha diversas medidas:

  • Alertas y Comunicaciones: Se han emitido alertas sanitarias y de incendios, acompañadas de campañas de concienciación sobre los riesgos y las medidas preventivas.
  • Protocolos de Protección: En Barcelona, se ha activado un protocolo para asistir a personas sin hogar y enviar mensajes de texto a poblaciones vulnerables. Ginebra, por su parte, ha abierto el acceso gratuito a piscinas y cines para adultos mayores.
  • Adaptación de Horarios: La planificación de actividades físicas y laborales se ha ajustado para evitar las horas de mayor insolación.
  • Recomendaciones Generales: Se insta a la población a permanecer en interiores durante las horas pico, buscar la sombra, vestirse con ropa ligera y clara, cubrirse la cabeza, hidratarse constantemente y jamás dejar a personas o mascotas en vehículos expuestos al sol. El uso eficiente de aire acondicionado o ventiladores es crucial.

Expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Agencia Ambiental Europea (AEE) son categóricos: estos eventos son una consecuencia directa del cambio climático. Las proyecciones indican que las olas de calor serán cada vez más frecuentes e intensas en un futuro que ya es presente.

Europa se recalienta con temperaturas inéditas y graves consecuencias.

Europa se enfrenta a un julio abrasador con picos históricos de temperatura.

El calor extremo dispara los riesgos para la salud y activa protocolos de emergencia.

Las temperaturas inéditas obligan a usar los parques como playas para refrescarse