El accidente se produjo pasada la medianoche en la autovía A-52, y se cree que el Lamborghini donde viajaba Diogo Jota sufrió la explosión de uno de sus neumáticos, provocando el siniestro.
Conrado Montoya
Corresponsal
Primicia Diario -España
Una profunda consternación embarga al mundo del fútbol tras confirmarse el trágico deceso de Diogo Jota, el talentoso delantero portugués del Liverpool, a sus 28 años. Jota perdió la vida el 3 de julio de 2025 en un devastador accidente automovilístico ocurrido en España, en el que también falleció su hermano, André Silva, de 25 años. La noticia ha dejado un vacío inmenso en Anfield y en el corazón de sus compañeros, particularmente el de Luis Díaz, su entrañable amigo.
Un Fatal Recorrido
El fatídico suceso tuvo lugar en la carretera A-52, en las proximidades de Zamora, al noroeste de España. El Lamborghini en el que viajaban los hermanos Jota se salió de la vía, presuntamente tras la explosión de un neumático mientras intentaba un adelantamiento, y posteriormente se vio envuelto en llamas. A pesar de la rápida respuesta de los servicios de emergencia, no fue posible salvar la vida de Diogo ni de André, quienes fueron declarados fallecidos en el lugar. Las autoridades han iniciado una investigación para esclarecer las causas exactas del siniestro, en el que no se registraron otros vehículos involucrados.
El incidente se produce apenas días después de la celebración de la boda de Diogo Jota. El futbolista se encontraba de regreso de sus vacaciones estivales, tras su participación con la selección portuguesa en la Liga de Naciones. Reportes preliminares sugieren que Jota habría optado por el viaje terrestre en lugar del aéreo, posiblemente debido a una reciente cirugía pulmonar que le habría aconsejado evitar riesgos asociados a los vuelos.
Un Legado Imborrable
Desde su llegada al Liverpool en 2020, procedente del Wolverhampton Wanderers, Diogo Jota se consolidó como una pieza fundamental en el esquema del club. A lo largo de 182 encuentros, dejó una huella imborrable con 65 goles y 26 asistencias, contribuyendo de manera crucial a la consecución de títulos de prestigio como la Premier League, la FA Cup y la Copa de la Liga. Reconocido por su velocidad, habilidad y olfato goleador, Jota era una figura muy querida entre la afición y sus compañeros, quienes valoraban su profesionalismo y su calidad humana.
Una Hermandad Inquebrantable
La noticia ha impactado de manera particular al futbolista colombiano Luis Díaz, con quien Diogo Jota cultivó una amistad profunda y conmovedora, que trascendía los límites del campo de juego. Su vínculo se forjó desde los inicios de Díaz en Portugal con el Porto, momento en el que Jota le brindó un apoyo incondicional, llegando incluso a ofrecerle en alquiler la casa donde él mismo residía. Jota recordó en 2023 este gesto de camaradería, revelando que, al saber que serían compañeros, no dudó en rescindir su propio contrato de alquiler para acoger a Díaz.
La solidez de su amistad quedó grabada en la memoria colectiva en momentos cruciales. En 2023, durante el secuestro del padre de Luis Díaz en Colombia, Diogo Jota protagonizó un emotivo acto de solidaridad: tras anotar un gol con el Liverpool, corrió al banquillo para levantar la camiseta número 7 de Díaz, dedicándole el tanto y expresando públicamente su respaldo. Un gesto que conmovió a millones y evidenció la hermandad que los unía.
Las reacciones de duelo no se hicieron esperar. El padre de Luis Díaz compartió la imagen de aquel memorable gesto de apoyo en un emotivo lamento por el fallecimiento de Jota. Gera Ponce, esposa de Luis Díaz, expresó su dolor recordando a Jota como «el padre, el esposo, el hijo y el amigo que fue», enviando un sentido abrazo a la viuda y los hijos de Diogo. Por su parte, Luis Díaz, visiblemente afectado, manifestó con un desgarrador «No tengo palabras, me duele el alma», reflejando la magnitud de esta pérdida personal.
La partida de Diogo Jota y su hermano André Silva ha sumido al fútbol mundial en una profunda tristeza, dejando un vacío irremplazable en el Liverpool y en el corazón de aquellos que, como Luis Díaz, tuvieron el privilegio de compartir con él una amistad genuina y entrañable.
Más allá del césped, la profunda hermandad entre Diogo Jota y Lucho Díaz era un lazo palpable y admirado. Tras la tragedia, un devastado Díaz lamentó: «No tengo palabras, me duele el alma».