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De la fotografía a los drones ‘kamikaze’:LA NUEVA ERA DE LA GUERRA EN COLOMBIA

Dron multipropósito que vuela sobre el mar, capaz de realizar operaciones sigilosas a solo 30 centímetros (alrededor de 1 pie) sobre el nivel del mar. Diseñado para misiones marítimas y costeras, puede alcanzar velocidades de 200 kilómetros hora y permanecer en el aire durante tres horas, así como la capacidad de transportar hasta 30 kilos de carga útil.

 

 

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La tecnología ha redefinido el campo de batalla, y Colombia no es la excepción. Lo que alguna vez fue un simple artefacto para vigilancia y fotografía, el dron, se ha convertido en una pieza central en el conflicto armado del país. Mientras en el mundo potencias como Estados Unidos, Rusia o China libran guerras con naves no tripuladas diseñadas para el combate, en Colombia, tanto las Fuerzas Militares como los grupos armados ilegales han adaptado esta tecnología a sus necesidades, cambiando por completo la dinámica del conflicto.

La guerra asimétrica

El uso de drones por parte de grupos como las disidencias de las FARC, el ELN y el Clan del Golfo ha introducido una nueva y peligrosa asimetría. Estos grupos no adquieren tecnología militar sofisticada. En cambio, han optado por la «criollización»: toman drones comerciales de bajo costo, disponibles en cualquier mercado, y los transforman en armas letales.

La principal amenaza radica en los drones ‘kamikaze’, aeronaves pequeñas y maniobrables que llevan una carga explosiva y son estrelladas directamente contra sus objetivos. Este tipo de ataque, que ha cobrado la vida de miembros de la Fuerza Pública, permite a los criminales golpear sin exponerse al combate directo. Un dron adaptado con una granada o un artefacto explosivo improvisado puede atacar a una patrulla, una base militar o un helicóptero desde una distancia segura, creando una sensación de terror y vulnerabilidad.

«Escudos» Antidrones

Ante esta nueva amenaza, el Estado colombiano ha tenido que modernizar su arsenal. Las Fuerzas Militares, que ya utilizaban drones para misiones de inteligencia y vigilancia, han dado un paso crucial hacia la soberanía tecnológica. El Ministerio de Defensa ha desarrollado el DRAGOM, el primer dron de combate fabricado 100% en Colombia. Este vehículo aéreo, diseñado para las particularidades geográficas del país, puede realizar misiones de ataque, reconocimiento y logística, equilibrando el campo de batalla frente a los ataques de los grupos armados.

Pero la ofensiva no es suficiente. Por eso, el país también ha comenzado a implementar «escudos de drones» para defenderse. Estos sistemas, en operación en zonas críticas como el Cauca y el Catatumbo, no son un escudo mágico que cubra todo el territorio. Son una combinación de tecnologías diseñadas para contrarrestar la amenaza:

  • Rifles antidrones: Inhiben las señales de comunicación de los drones enemigos, forzándolos a aterrizar.
  • Detectores de radiofrecuencia: Identifican la ubicación del dron y de su piloto.
  • Sistemas de defensa integrados: Capaces de detectar y neutralizar la amenaza de forma automática o controlada.

Estos sistemas se han desplegado para proteger bases militares, aeropuertos y eventos de alta seguridad.

Guerra robótica

Más allá del campo de batalla, el uso de drones en la guerra plantea un profundo debate ético y legal. A nivel mundial, el uso de drones ha sido criticado por la alta posibilidad de daños colaterales, que han causado la muerte de civiles en conflictos internacionales. La distancia entre el operador, que puede estar a miles de kilómetros de distancia, y el objetivo, ha generado lo que algunos expertos llaman una «mentalidad de PlayStation», donde el acto de matar se vuelve aséptico y deshumanizado.

En Colombia, el reto es doble. Por un lado, el Estado debe fortalecer su capacidad para neutralizar la amenaza de los drones adaptados por los grupos armados ilegales. Por el otro, debe hacerlo sin violentar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, en un conflicto donde la línea entre combatiente y civil es a menudo borrosa.

La guerra en Colombia ha entrado en una nueva era. Los drones, alguna vez asociados a la fotografía aérea y la diversión, son ahora un símbolo de una confrontación que se libra desde los cielos, con una tecnología que no deja de evolucionar. La pregunta que queda es si las capacidades de defensa del Estado podrán seguir el ritmo de una amenaza tan adaptable y en constante cambio.

Comercio de Drones

Muchos países en el mundo producen y venden drones, tanto para uso militar como civil. Aunque Irán es un actor importante y controvertido, no es ni de lejos el único. La industria de los drones es un mercado global altamente competitivo.

Este nuevo dron de China podría cambiar la historia de la guerra naval. Le permite hacer despegues y aterrizajes de manera vertical desde buques de guerra comunes.

Bell textron confirmó su selección para avanzar a la fase de diseño y construcción de un innovador avión X, en el marco de la Fase 2 del programa Tecnologías Independientes de Velocidad y Pista (SPRINT) de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA)

Los drones utilizados por las FARC y decomisados por las Fuerzas MilitaresVersión del dron Kratos XQ-58 Valkyrie específicamente para el Cuerpo de Marines de Estados Unidos, escoltado por aeronaves de guerra.