La expresión «zares de las esmeraldas» no es casual. Remite a la tristemente célebre «guerra verde», un periodo en la década de 1980
Julián Orozco
Primicia Diario
El presidente Gustavo Petro ha arremetido contra los «zares de las esmeraldas» y las «viudas» en un pronunciamiento que destapa una «jugosa deuda» con la DIAN, estimada en billones de pesos. Con estas palabras, el mandatario revive un capítulo oscuro de la historia criminal del país y lo vincula directamente a su agenda de justicia tributaria.
La expresión «zares de las esmeraldas» no es casual. Remite a la tristemente célebre «guerra verde», un periodo en la década de 1980 en el que el negocio esmeraldero en Boyacá se entrelazó con el poder corrupto y violento del narcotráfico. En su afán por lavar dinero y obtener prestigio social, los capos de la droga, como Gonzalo Rodríguez Gacha, alias ‘El Mexicano’, incursionaron en la industria, desatando una guerra sin cuartel contra los clanes tradicionales, como el de Víctor Carranza.
Herencia criminal
La incursión del narcotráfico en el sector no solo desestabilizó el control territorial, sino que también creó un modelo de evasión fiscal que perdura hasta el presente. Según el presidente Petro, las grandes fortunas amasadas en ese entonces se mantienen ocultas y no contribuyen al desarrollo del país.
Asimismo, el mandatario ha utilizado el término «viudas» para referirse a personas que han heredado grandes fortunas y que, en su opinión, evaden el pago de impuestos de manera equitativa. Con estas declaraciones, Petro busca justificar su reforma tributaria, argumentando que los ingresos adicionales que el Estado necesita deben provenir de aquellos que históricamente han eludido su responsabilidad fiscal.
En definitiva, la crítica del presidente es un llamado a la acción para el país: un recordatorio de que las secuelas de la violencia y la corrupción del pasado continúan afectando el presente, y de que la justicia social, según su gobierno, empieza por una distribución más equitativa de la carga fiscal.