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Soberanía energética en el corazón del Caribe: ISLA GRANDE ABRAZA LA LUZ DEL SOL

El Archipiélago de Nuestra Señora del Rosario ha sido testigo de un cambio de paradigma en la gestión de sus recursos, ya cuenta con la Central de Generación Eléctrica de Isla Grande, una obra que trasciende la simple infraestructura para convertirse en un símbolo de «soberanía comunitaria».

 

 

 

Primicia Diario

Islas del Rosario

El Archipiélago de Nuestra Señora del Rosario ha sido testigo de un cambio de paradigma en la gestión de sus recursos. El presidente Gustavo Petro inauguró la Central de Generación Eléctrica de Isla Grande, una obra que trasciende la simple infraestructura para convertirse en un símbolo de «soberanía comunitaria». Este proyecto busca erradicar la precariedad energética en las Zonas No Interconectadas del país, ofreciendo una alternativa limpia y constante en un territorio donde el silencio y la pureza del aire eran interrumpidos por el rugido de los motores de combustión.

Revolución técnica 

Bajo la dirección del Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas (IPSE), se ha desplegado una red de 900 paneles solares de alta eficiencia que, en conjunto con un sistema complementario en la vecina Isleta, alcanzan una potencia superior a los 570 kilovatios. Lo que antes era un servicio intermitente de catorce horas diarias, supeditado a la llegada de barcazas cargadas de combustible, se ha transformado en un suministro ininterrumpido de veinticuatro horas gracias a un avanzado sistema de almacenamiento en baterías.

Esta transición no solo garantiza luz constante, sino que representa un respiro profundo para el ecosistema marino protegido. La eliminación del consumo de más de tres mil galones de diésel mensuales supone una reducción drástica en las emisiones de dióxido de carbono y en la contaminación auditiva, preservando la tranquilidad característica de este santuario natural. La inversión, que ascendió a los 21.000 millones de pesos, se traduce así en un beneficio ambiental incalculable.

Energía y alimento en un mismo suelo

La innovación de este complejo radica en su diseño como «granja agrovoltaica». A diferencia de las plantas solares convencionales, las estructuras han sido elevadas para permitir un uso dual del suelo. Mientras la parte superior captura la radiación solar para alimentar los hogares, el espacio inferior se convierte en un laboratorio agrícola. La sombra proyectada y la regulación de la humedad bajo los paneles crean un microclima ideal para cultivos que fortalecerán la seguridad alimentaria de la población local, permitiendo que la comunidad produzca sus propios alimentos a la par que genera su propia electricidad.

Ascensor social para los territorios olvidados

Durante la ceremonia, el primer mandatario subrayó que este modelo debe convertirse en el estándar de desarrollo para todo el Caribe colombiano. La disponibilidad de energía continua actúa como un «ascensor social», potenciando servicios críticos como la salud y la educación, y dinamizando el ecoturismo mediante la refrigeración técnica de alimentos. Además, el presidente Petro proyectó que este excedente energético sea el motor de futuras plantas desalinizadoras, permitiendo que las islas obtengan agua potable directamente del mar sin depender de costosos acueductos continentales.

El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, reafirmó este compromiso al declarar que «la energía no es un privilegio, es un derecho fundamental que actúa como un ascensor social para los territorios históricamente excluidos». Con el éxito de Isla Grande, el Gobierno ya planea replicar este esquema en enclaves estratégicos como Tintipán, Isla Fuerte y el archipiélago de San Andrés, donde el alto costo de los combustibles fósiles sigue siendo el principal lastre para el progreso regional.