Petro recibe la solidaridad del; pueblo colombiano que se pronuncia contra la ultra derecha
Rumbo al Despacho Oval: Trump califica de «excepcionalmente cordial» su charla con Petro y lo invita a la Casa Blanca
Javier Sanchez
Política
En una jornada que especialistas califican como un giro copernicano para la geopolítica regional, este miércoles 7 de enero de 2026, los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro han protagonizado un acercamiento telefónico que disipa, al menos temporalmente, los tambores de guerra en el continente. Tras días de una retórica incendiaria que puso a prueba los cimientos diplomáticos de ambas naciones, la comunicación directa parece haber sustituido la confrontación por la cortesía.
A pesar de los intensos esfuerzos de sectores de la ultraderecha estadounidense —liderados por el senador Bernie Moreno— para enemistar a ambas naciones, la diplomacia directa se impuso. Moreno, actuando como puente de los intereses del uribismo en Washington, intentó sin éxito que el presidente Trump mantuviera una postura de confrontación total hacia Petro. Sin embargo, la reciente llamada de 45 minutos demuestra que el mandatario norteamericano ha preferido la comunicación pragmática sobre las presiones de quienes buscaban una ruptura definitiva entre Bogotá y Washington.
El beneplácito de Truth Social
Desde su trinchera digital habitual, el mandatario estadounidense sorprendió a propios y extraños al calificar el intercambio como un avance de gran relevancia. Trump, quien días atrás se refería a su homólogo en términos hostiles, manifestó que fue un «gran honor» conversar con el líder colombiano. Según trascendió, el objetivo primordial de la comunicación —iniciada por Petro— fue desglosar la complejidad del narcotráfico y limar las asperezas de «desacuerdos» que parecían irreconciliables. El tono, descrito por Trump como «excepcionalmente cordial», ha culminado con una invitación formal para que ambos mandatarios se encuentren «próximamente» en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
El giro en la Plaza de Bolívar
Mientras tanto, en Bogotá, la atmósfera de confrontación que envolvía la marcha por la soberanía se transformó ante las palabras del presidente Petro. Ante una multitud expectante, el jefe de Estado colombiano reveló que el diálogo se extendió por aproximadamente 45 minutos. Durante este tiempo, la agenda gravitó sobre dos ejes neurálgicos: la lucha contra las drogas y la delicada situación en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Petro, en un gesto de pragmatismo político, confesó que el espíritu conciliador de la llamada le obligó a «suavizar» el discurso combativo que tenía previsto para la manifestación. Su petición fue clara: el restablecimiento inmediato de los canales de comunicación directa entre las cancillerías para evitar que los malentendidos escalen a conflictos mayores.
Una diplomacia de alto riesgo
Este acercamiento se produce en el escenario más crítico de la relación bilateral en décadas. Hasta hace apenas unas horas, la posibilidad de una intervención militar era un tema de discusión abierta, alimentada por descalificaciones personales y críticas mutuas sobre la soberanía latinoamericana. No obstante, la maquinaria diplomática ya se ha puesto en marcha: el Secretario de Estado, Marco Rubio, y la canciller Rosa Yolanda Villavicencio han iniciado las coordinaciones para lo que será la cumbre más vigilada del año en Washington.
El pueblo colombiano reitera su apoyo al presidente Petro
