«El primer gran equivocado es el emperador de Washington»
El porce
El primer derecho que tenemos los humanos es el de podernos equivocar.
La historia enseña que la humanidad siempre ha tratado de ir disminuyendo las equivocaciones. Pero hay períodos como este que vivimos, cuando todos parecemos equivocarnos.
El primer gran equivocado es el emperador de Washington.
Quiere reorganizar al mundo usando la amenaza ,la humillación y el atropello para desmoronar las normas y costumbres vigentes.
En Colombia nuestro presidente no sale del estado de equivocación permanente.
Ha llegado a tal extremo en sus errores que no solo se salta impunemente la Constitución sino que no mide las gravísimas consecuencias de lo que decreta.
Con su emergencia económica caprichosa ,el salario mínimo y el endeudamiento por la puerta de atrás precipitó la revaluación del peso y les arrebató el poder adquisitivo a 500 mil familias cafeteras y a los casi 3 millones de colombianos que reciben remesas de la diáspora.
No se quedan atrás los muchos candidatos a presidente. Ninguno propone nada berraco.
Todos son tibios como Fajardo o tan desenfocados cuando predican que hasta el aguerrido Abelardito pregona por destripar a la izquierda en una nación cansada de violencia sin que nadie le diga nada. O son tan momias como Cepeda, que como le huye al manoseo de sus electores, no se sabe ni siquiera qué piensa sobre la catastrófica herencia fiscal que le deja Petro.
Y ni qué decir de la equivocada coalición de desamparados de la centro derecha, arrumados alrededor de la paloma gorda que respalda Uribe .
No puede haber tanta equivocación junta, pero aunque la triste verdad es tal cual , este país se organiza y se acomoda a todo, hasta a las burradas que cometen los que nos dirigen o los que pendejeamos comentándolas.
