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Geopolítica de la escasez: ASEDIO AL «TRIÁNGULO DE LITIO» Y EL PARON TECNOLÓGICO

Taiwán encontró una estrategia que ayuda a su supervivencia nacional en este conflicto tan asimétrico y con la que logró alejar el espectro de una invasión china: el llamado «escudo de silicio».

 

 

 

 

Primicia Diario 

Geopolítica

El mundo de 2026 asiste al fin de la estabilidad minero-energética tal como la conocíamos. La «Guerra del Silicio» ha demostrado que la descarbonización no solo depende de la innovación en el software, sino del control físico de la materia prima. Mientras los precios de los componentes electrónicos se disparan, la crisis en el Triángulo del Litio recuerda que la transición hacia una economía verde puede ser tan conflictiva y geopolíticamente tensa como lo fue la era del petróleo en el siglo XX.

La estabilidad de la transición energética global se enfrenta a su desafío más crítico en 2026. Lo que comenzó como una disputa comercial por el control del «oro blanco» ha escalado hacia un conflicto de soberanía y control territorial en el Triángulo del Litio, región que integra los salares de Argentina, Bolivia y Chile. Esta zona, que concentra más del 60% de las reservas mundiales del mineral, es hoy el epicentro de una crisis que amenaza con desmantelar la arquitectura de la descarbonización occidental.

Coaliciones de seguridad

La gobernanza del Altiplano ha experimentado un giro drástico con la toma de control físico de salares estratégicos como Uyuni en Bolivia y Atacama en Chile por parte de coaliciones militares locales. Estas acciones, a menudo operando con autonomía de los gobiernos centrales, se justifican bajo la defensa del patrimonio frente a lo que sectores locales denominan el «extractivismo verde».

Informes de inteligencia económica sugieren que estas coaliciones cuentan con apoyo logístico de potencias que buscan asegurar suministros directos, eludiendo los canales del mercado internacional.

La narrativa de la nacionalización forzosa ha desplazado a los acuerdos de inversión extranjera, priorizando el control estatal y militar del recurso.

El efecto dominó

La parálisis en los puertos del Pacífico para la exportación de carbonato de litio ha generado un choque de oferta sin precedentes en la industria de semiconductores y baterías:

En un periodo de solo 30 días, el precio del litio grado batería ha alcanzado máximos históricos, triplicando los costos de producción para fabricantes de celdas de almacenamiento.

Gigafactorías en polos tecnológicos como Alemania, Estados Unidos y México han iniciado paros técnicos indefinidos ante la falta de precursores químicos, lo que ha provocado una caída sistémica en las acciones del sector automotriz.

2030 bajo amenaza

La escasez actual de litio asequible pone en jaque el cumplimiento de los Acuerdos de París y las metas de descarbonización para la próxima década:

La imposibilidad de mantener precios competitivos ha transformado al vehículo eléctrico de una solución masiva en un bien de difícil acceso, forzando a diversos gobiernos a reconsiderar la vigencia de los motores de combustión.

Los proyectos de energía renovable, que dependen de grandes bancos de baterías para estabilizar la red eléctrica, se encuentran suspendidos o desfinanciados debido a la volatilidad extrema del mercado de metales.

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