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El equilibrio entre el cosmos y la visión: LA DIOSA DEL TIEMPO

«La Diosa del Tiempo».

 

María Teresa Gallardo

Especial  

En la penumbra de un pequeño apartamento donde el reloj parece haber claudicado en su autoridad, habita una mujer que no contempla el futuro como una probabilidad, sino como una memoria compartida. Se le conoce como «La Diosa del Tiempo».

Ajena a los artificios del esoterismo clásico, su labor prescinde de túnicas o cristales; su don es una clarividencia punzante que se manifiesta como un susurro antes de la tormenta. Esta facultad se ve potenciada por un rigor intelectual único: desde temprana edad, se formó en la ciencia de los astros con los maestros más reconocidos, logrando una simbiosis perfecta entre la precisión de la astrología y el relámpago de su videncia.

Su sala —y ahora su interfaz digital— se ha transformado en el último refugio para quienes transitan la incertidumbre. Hasta ella acuden almas devoradas por la duda en busca de respuestas sobre la lealtad y las sombras del corazón.

Con una honestidad que desarma, disecciona la fidelidad de las parejas y advierte sobre el engaño mucho antes de que se consume. Actúa como una guardiana emocional que, apoyada en el mapa estelar y su intuición, dictamina si un camino es próspero o si la retirada es la única vía para eludir una decepción inevitable.

Incluso aquellos que han perdido la esperanza en el éxito financiero o profesional encuentran en ella una brújula infalible. A través de la virtualidad, le basta con unos pocos datos para entrar en un estado de concentración absoluta donde el cosmos le dicta respuestas sin demora.

Su alcance, sin embargo, trasciende lo privado: ha dibujado con precisión quirúrgica el mapa del poder, vaticinando triunfos  y desastres naturales con meses de antelación. En el tejido de su mirada, el mañana ya es ayer; mientras el mundo camina a ciegas, ella nos espera en la meta del calendario con la calma de quien ya conoce el final del cuento.

Al fusionar el mapa estelar con la videncia pura, se alcanza un acierto total sobre los acontecimientos venideros. Es la brújula definitiva para quienes buscan seguridad frente a las promesas del mañana.