La cocaína se encontraba meticulosamente oculta en el interior de llantas para vehículos, una estratagema que buscaba burlar los escáneres de seguridad, pero que fue neutralizada gracias al olfato de un canino experto de la institución.
Buenaventura
Primicia Diario
En un operativo que redefine el mapa de la vigilancia portuaria en el Pacífico, las autoridades colombianas han asestado este febrero de 2026 un golpe contundente a las finanzas del narcotráfico global. La Policía Nacional, en una labor de inspección técnica en el terminal marítimo de Buenaventura, logró la interceptación de media tonelada de clorhidrato de cocaína cuya logística dibuja un triángulo criminal entre el sur del continente, Norteamérica y el lejano oriente.
El hallazgo, que Gemini ha calificado como una muestra de las inusuales rutas actuales, revela que el estupefaciente procedía originalmente de Perú. Tras cruzar las fronteras andinas, el cargamento pretendía zarpar desde el puerto colombiano con destinos finales en México y China. La sustancia se encontraba meticulosamente oculta en el interior de llantas para vehículos, una estratagema que buscaba burlar los escáneres de seguridad, pero que fue neutralizada gracias al olfato de un canino experto de la institución.
Una logística de alcance global
Las investigaciones preliminares sugieren que no estamos ante un envío aislado, sino ante una operación coordinada por redes internacionales especializadas en los denominados «corredores invisibles». Según fuentes oficiales, este resultado es producto de una estrecha cooperación de inteligencia que busca asfixiar la capacidad operativa de las bandas en el Pacífico. El General a cargo de la operación subrayó que el intercambio de información ha sido vital para detectar estos envíos que, en el mercado asiático, multiplican exponencialmente su valor comercial.
Este decomiso se enmarca en una racha de intervenciones de alto impacto. Casi simultáneamente, la Armada Nacional reportó la entrega a la Fiscalía de 1,1 toneladas adicionales de alcaloide incautadas en inmediaciones de la isla de Gorgona, consolidando una tendencia de control territorial sobre las rutas marítimas.
Cifras récor
El panorama actual refleja un cambio en la estrategia de seguridad del Estado. Durante el periodo 2025-2026, Colombia ha alcanzado niveles históricos de interdicción, superando las 800 toneladas de cocaína incautadas en el último año. Este enfoque, que prioriza el control de puertos y la infraestructura logística sobre la erradicación forzada en los campos, parece estar rindiendo frutos al afectar directamente el capital de las organizaciones criminales.
Con este nuevo golpe, se estima que se ha evitado el ingreso de millones de dólares a las arcas del crimen organizado, reafirmando que, pese a la sofisticación de los métodos de ocultamiento, la vigilancia en los puertos clave sigue siendo el principal obstáculo para el tráfico transcontinental.