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Pulso por la Casa de Nariño: LOS EXTREMOS SE CONSOLIDAN MIENTRAS EL CENTRO SE DILUYE EN EL TARJETÓN

Cepeda, Fajardo, Paloma y Abelardo, líderan la carrera a la Casa de Nariño-

 

 

Jaiver Sánchez

Política 

  A escasas semanas de las consultas interpartidistas y las elecciones legislativas, la geografía política de Colombia se define por una marcada fragmentación en el centro y una consolidación de fuerzas en los extremos. Los sondeos más recientes de febrero de 2026 perfilan una contienda donde la movilización en plaza pública y el impacto digital han desplazado, en gran medida, a los debates programáticos tradicionales, dejando un escenario de «incertidumbre estratégica» para quienes no logran romper el techo del margen de error. Hay tres grupos claros: Los líderes, los rasgados y quienes no alcanzan a superar el margen de error .

Intención de voto

En la cima de las preferencias se mantiene Iván Cepeda, quien bajo la bandera del «Pacto Amplio» capitaliza el respaldo de los sectores progresistas y la estructura territorial del actual gobierno. Sus eventos masivos en Bogotá y Medellín han demostrado una capacidad de convocatoria que lo sitúa como el rival a vencer, superando el 33% en diversas mediciones.

En la orilla opuesta, el abogado Abelardo de la Espriella se ha consolidado como el «fenómeno de la derecha», logrando un 22% de intención de voto gracias a un discurso de confrontación directa y una narrativa de seguridad que resuena en las capitales. Por su parte, Sergio Fajardo emerge nuevamente como la figura de la moderación; si bien no lidera en primera vuelta, los escenarios de balotaje lo posicionan como el candidato con mayor «potencial de unidad», siendo el único capaz de atraer votos de ambos espectros ante un eventual enfrentamiento con el progresismo.

«Gran Consulta por Colombia»

La coalición de centroderecha vive su momento más crítico con un «empate técnico» que mantiene en vilo a sus integrantes. La senadora Paloma Valencia, impulsada por el respaldo del Centro Democrático, disputa palmo a palmo el liderazgo de este bloque con la periodista Vicky Dávila, quien ha logrado movilizar a un electorado urbano desencantado con la política tradicional. En un tercer escalón, figuras como Juan Manuel Galán y Juan Carlos Pinzón apuestan por una inversión masiva en pauta digital para recortar distancias en un tarjetón que, según analistas, «podría pecar de excesiva dispersión».

El drama de la visibilidad 

Mientras los punteros se disputan los titulares, una decena de precandidatos lucha por salir del ostracismo estadístico. Figuras de trayectoria técnica como Mauricio Cárdenas y Juan Daniel Oviedo enfrentan el desafío de conectar con una ciudadanía que parece privilegiar la emoción sobre la cifra; su presencia en las encuestas, que apenas roza el 0.4%, explica actos de desesperación simbólica como las peregrinaciones religiosas en Monserrate para «levantar» su favorabilidad.

Finalmente, el voto en blanco y el porcentaje de indecisos, que sumados superan el 35% en algunas regiones, se perfilan como el verdadero botín de guerra. El país llega a las urnas de marzo no solo para elegir nombres, sino para definir si opta por la continuidad del modelo actual o por un giro drástico hacia la derecha, en una de las elecciones más polarizadas de la historia reciente.

Figuras como Lizcano, Luna, López, Dávila y Oviedo han comenzado a ceder terreno ante la polarización, quedando rezagados en las encuestas frente al avance de los sectores más radicales. A medida que se decantan las preferencias, estos nombres luchan por romper el techo del margen de error para evitar el ostracismo en el tarjetón de marzo.