Su fábrica despacha cerca de 40.000 unidades anuales, compitiendo con precios imbatibles que han sacudido la industria en Europa
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En el corazón de la provincia de Shandong, la historia de Lisa Liu ha redefinido el concepto de reinvención profesional. A sus 29 años, esta antigua maestra de primaria en Heze decidió abandonar el desgaste de las aulas y la presión del sistema educativo para adentrarse en un sector marcado por el tabú. Lo que comenzó como una huida del agotamiento físico se ha transformado, este 16 de febrero de 2026, en un imperio que factura seis millones de dólares anuales exportando dignidad y descanso eterno hacia el continente europeo.
La clave de este fenómeno reside en una audaz estrategia de personalización cultural. Liu comprendió que el éxito no dependía solo del volumen, sino de la sensibilidad estética; por ello, sustituyó los pesados diseños tradicionales chinos por féretros de madera de paulownia, un material ligero y elegante que cumple con las exigencias técnicas y religiosas de mercados como el italiano. «La gente muere todos los días, y todos, eventualmente, necesitaremos un ataúd», afirma Liu con una lucidez pragmática que ha desarmado los prejuicios sociales sobre su oficio.
Actualmente, su fábrica despacha cerca de 40.000 unidades anuales, compitiendo con precios imbatibles que han sacudido la industria en Europa. Al integrar la artesanía de su región con una visión empresarial cosmopolita, Lisa Liu no solo ha superado el estigma de la muerte, sino que ha posicionado a Heze como el epicentro mundial de los suministros funerarios, demostrando que incluso en el final de la vida existe una oportunidad para la innovación.
