José Ismael Peña,nuevamente a la rectoría de la Universidad Nacional.
Educación
Primicia Diario
La crisis de gobernabilidad que asfixia a la Universidad Nacional de Colombia ha tomado un nuevo e inesperado giro jurídico. Un juzgado de la República ha ordenado al Consejo Superior Universitario (CSU) restablecer en sus funciones a José Ismael Peña, cuya designación original como rector desató una tormenta institucional y administrativa. El fallo judicial sostiene que el derecho al debido proceso debe prevalecer, obligando al órgano de gobierno universitario a formalizar la posesión que, meses atrás, fue desconocida por el Ministerio de Educación.
Este episodio es el capítulo más reciente de una saga de «nombramientos y destituciones» que ha dejado a la principal institución pública del país en un limbo jurídico. Mientras el Gobierno Nacional ha defendido la legitimidad de figuras alternativas alineadas con las consultas estudiantiles, la justicia parece enviar un mensaje claro sobre el respeto a los procedimientos internos del CSU. «Aquí no solo se discute un nombre, sino el alcance real de la autonomía universitaria frente a las pulsiones del poder ejecutivo», señalan analistas del sector.
El panorama interno, sin embargo, sigue siendo de alta tensión. El campus se encuentra dividido entre quienes exigen el cumplimiento de la ley y quienes reclaman una transformación profunda en la forma en que se elige a sus líderes. Con la orden judicial sobre la mesa, la Universidad Nacional enfrenta el reto de superar una de las fracturas más profundas de su historia contemporánea, en una carrera contra el tiempo para evitar el colapso de su calendario académico y recuperar la estabilidad institucional.
