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Pulso por el Hospital Militar: ¿MERITOCRACIA O POTESTAD PRESIDENCIAL?

T.C. Nidya Patricia Pineda como directora general del Hospital Militar Central.

Rafael Camargo Vásquez 

Primicia Diario

La firma del Decreto 0155, este 17 de febrero de 2026, ha desatado una tormenta política en los círculos de la defensa y la salud pública en Colombia. La designación de Nidya Patricia Pineda como directora general del Hospital Militar Central, tras la renuncia de Carlos Alberto Rincón, es vista por la oposición como un «asalto» a la institucionalidad de un bastión que históricamente se ha considerado técnico y ajeno a los vaivenes políticos.

El núcleo de la controversia reside en el procedimiento. Según los estatutos de este centro hospitalario de régimen especial, la elección del director debe surgir de una terna presentada por su Consejo Directivo. Los detractores del Gobierno denuncian que el presidente Gustavo Petro ignoró un proceso de dos meses de evaluación de perfiles especializados para imponer un nombramiento directo, vulnerando así la autonomía de la junta y los protocolos de carrera.

Desde la Casa de Nariño, la defensa es pragmática: el Ejecutivo sostiene que la facultad constitucional de libre nombramiento en entidades descentralizadas es legítima, especialmente cuando el objetivo es transformar la eficiencia del gasto y humanizar la atención. Sin embargo, para los sectores que el oficialismo denomina «la derecha tradicional», este movimiento representa una transgresión a lo que consideran «instituciones intocables», regidas bajo una visión de «gente de bien» y altos rangos militares que garantizan la especificidad del sistema de seguridad social de las Fuerzas Militares.

Este choque no es un evento aislado, sino el reflejo de una lucha de visiones sobre el Estado. Mientras la oposición advierte sobre la politización de la salud castrense y la pérdida de rigor técnico, el Gobierno defiende su derecho a intervenir en nodos de poder tradicionalmente herméticos para implementar su agenda de cambio. La batalla jurídica parece inminente, mientras la opinión pública debate si la salud de los uniformados debe seguir protocolos de terna o la dirección directa del Jefe de Estado.

Hospital Militar Central